El Banco de México y el Fondo Monetario Internacional coinciden en que la economía en el país enfrenta riesgos “significativos”, como la violencia y a crispación social que se ha desatado tras la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero. En el caso del FMI, el organismo internacional aseguró que el crecimiento de la economía mexicana “permanece sujeto a riesgos significativos”, a pesar de que la serie de reformas estructurales promovidas por el gobierno de Enrique Peña Nieto puede elevar en tres cuartos de punto, a un rango de entre 3.5 y 4 por ciento, el Producto Interno Bruto. El analista de HR Rattings dijo que hasta ahora el factor de inseguridad es negativo. “Es un factor que es necesario minimizar lo más pronto posible. En este momento no está tan seguro y no es tan medible exactamente cuál ha sido el impacto sobre los niveles de inversión, aunque suponemos que en algunas empresas o personas un factor negativo que ha detenido y reducido o incluso haya tenido efectos de no invertir en México”. “Han subido costos para empresas que transportan mercancías ya que enfrentan problemas de robo, pero es muy difícil medirlo. Pero es un problema urgente”, agregó Felix Boni. Un cálculo de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) estimó que la delincuencia y el clima de inseguridad cuesta a las empresas más de 65 mil millones de pesos anuales en gastos de protección a la compañía, reparación de daños y cuidado de los empleados por extorsión y secuestro. Por otro lado, la crisis y el enojo social desatado por la desaparición de los normalistas tampoco ha abonado en el ánimo de los inversionistas: la mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México advirtió en la más reciente minuta de noviembre pasado que los acontecimientos sociales en el país podrían deteriorar los niveles de confianza de los agentes económicos, locales y extranjeros, con su consecuente efecto adverso sobre la inversión. En un foro organizado por el semanario inglés The Economist, a principios de noviembre, el columnista Michael Ried, le comentó al Secretario de Hacienda que México tenía una agenda pendiente: “La de seguridad y derecho”, abierta tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Días después, en una entrevista radiofónica, Videgaray Caso tuvo que reconocer que “estos hechos le han dado la vuelta al mundo y han, sin duda, marcado la opinión que se tiene de México, fuera de México y dentro de México. Y por supuesto puede haber decisiones de inversión, decisiones de contratación de empleos que se vean afectados. Sería una ingenuidad decir que no tendrá un efecto en la economía”. A Videgaray, pues, no le quedó de otra que aceptar el impacto de la violencia persistente en el país sobre la economía. El Bank of America Merrill Lynch (BofAML) también advirtió: “La inseguridad creciente que se vive en el país es ya el principal factor que detiene el crecimiento de la economía mexicana”. En su informe mensual de noviembre sobre los mercados emergentes globales, cuyo apartado sobre el país titula “México: una recuperación más débil de lo esperado”, ese banco de inversión advirtió: “En las últimas semanas, las preocupaciones sobre la inseguridad han regresado a los reflectores como el principal factor que detiene el crecimiento económico. La inseguridad encabeza las preocupaciones (de los analistas) por encima de la política fiscal, la volatilidad financiera y la debilidad externa de los mercados”. Mientras, la administración federal se prepara para cerrar un año de pesadilla económica y social, los analistas centran ahora sus expectativas en el 2015, año en el que esperan que el país pueda alcanzar un crecimiento de al menos 3 por ciento. Luis Foncerrada planteó esperanzado: “lo que esperamos es que con la mejoría del Estado de Derecho también la inversión mejore”.
Nota completa en: http://www.sinembargo.mx/10-12-2014/1184549

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