sábado, 2 de julio de 2016

Pinche gente.

De: Alejandro Páez Varela.

Pues que se joda, esa gente.

Queremos progreso y tenemos con qué pagarlo, ¿cuál es el problema? Queremos minas en Tenochtitlan, Ocampo, Coahuila: que se chingue ese puñado de viejitos chimuelos; ahí que se encargue la minera canadiense First Majestic y que les dé una baba. Queremos los metales de Wirikuta: que los indios pongan sus flores y sus inciensos en sus casas de palo y que suelten las montañas. Queremos el petróleo que queda y el gas por descubrir para nuestros amigos –y para nuestras familias, se entiende–: que se hundan Pemex y CFE y de paso el Seguro Social, las universidades, las pensiones. Queremos gente de progreso, no en las calles, protestando: ¿qué no les bastan los sindicatos que les pusimos desde 1943? ¿Qué no tienen su CTM, su SNTE, su CROC y todas esas?

Queremos un aeropuerto, un pomposo Nuevo Aeropuerto en el centro del país. Pues a darle. Las comunidades son lo de menos; consultarlas no está en la agenda progresista. Simplemente hay que llegar un día con maquinaria pesada y con antimotines, y a cargar con lo que se atraviese. Que se jodan los que no estén de acuerdo. Pinches subversivos, retrógradas, no entienden nada del progreso. Al rato se amansan y ya.

Queremos darle a Grupo Higa una carretera. Es urgente que Armando Hinojosa se hinche (aún más) de dinero. Entonces, que el gobierno del Estado de México se convierta en fuerza de choque para imponerla en el pueblo de Xochicuautla y que se jodan los indígenas otomíes que ocupan las tierras desde tiempos inmemoriales, porque la nueva vía va y listo. A otra cosa. A cerrar el hocico. No se consulta a nadie y para los que protestan hay de dos sopas: las migajas o los cabronazos.

Queremos el agua del pueblo de Coyotepec, que desde 1963 cavó con sus manos los pozos e instaló un Sistema Autónomo y Ciudadano de Agua Potable. Eruviel Ávila, Gobernador del Edomex, necesita esa agua para sus megaproyectos. Entonces a imponer un “referéndum” (con ayuda de un Alcalde panista) y si no se puede disfrazar el robo, y si no se puede con el disfraz de la democracia, a encarcelar a los líderes y a llenar la comunidad de antimotines. Las empresas tienen sed, ¿qué no entienden? Qué saben del progreso, carajo.

Queremos también agua para el proyecto inmobiliario Bosques del Paraíso, de la empresa Merket Construcciones. Urge el agua. ¿Que el pueblo de San Francisco Magú, en el Estado de México, se une para defenderla? En caliente, más de cien granaderos contra los indígenas otomíes. Porque, además, los muy desgraciados se rigen por su propio sistema de usos y costumbres. ¿Cómo que ellos mismos vigilan sus instituciones administrativas, tienen autonomía política, económica y territorial? Eso no es moderno. Eso no es progreso. México no es de los anarquistas: se suspenden los derechos ciudadanos y se sitia el pueblo. ¿El Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero dice que agentes atacaron sexualmente a varias mujeres indígenas? Que se jodan las mujeres indígenas y el tal Zeferino Ladrillero. Ahora, que Francisco Nónigo, Delegado Indígena, y Berenice Sánchez, Presidenta Suplente del Consejo de Participación Ciudadana, reciban unos buenos cabronazos.

Queremos progreso para Guerrero. De hecho, hemos llevado el progreso a Guerrero: allí están los miles que trabajan de sirvientes en los hoteles de Acapulco; allí están los campos de amapola, tan chulos de regordetes; allí están los cárteles, floreciendo con lo mejor de nuestras juventudes. Opciones hay, pues, en Guerrero. Entonces, si aparece una bola de muchachos desarrapados, malcomidos y greñudos a tomar camiones para presionar por una mejor educación, pues toda la fuerza del Estado (y del narco). Madrazos. Y si los muchachos no se dejan, balazos. Y si son muchos, a camiones y a desaparecerlos. Que se chinguen las familias: ¿quién les manda a esas madres parir hijos pobres y ser vientre de guerrilleros, subversivos, apestosos, greñudos, malcomidos, desarrapados? Toda la fuerza del Estado para desaparecerlos, y toda la fuerza del Estado para encubrir a los culpables de su desaparición.

Queremos energía eólica en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Para las empresas –por supuesto–, no para los indios. El Instituto de Energía Renovable de Estados Unidos ya dijo que hay calidad de aire nivel 7 en esa zona y se requiere apenas nivel 5. Queremos energía limpia y barata y que se chinguen las comunidades. A despojarlas de sus tierras. A cerrar sus pueblos. A acabar con sus medios de subsistencia, con sus costumbres y sus creencias. De preferencia que no se haga con mucho ruido allí, en esa zona donde los desgraciados son alborotadores. Es mejor comprar líderes. Es mejor comprar autoridades. Es mejor la cartera por delante, porque todo el dinero que se invierta se recuperará, ya verán.

Queremos instalar una presa en Picachos, Sinaloa. Está decidido: pueblos enteros serán hundidos bajo el agua con todo y panteones; con todo y milpa; con sus iglesias y sus plazas y sus escuelas. Que no se hable con esos pueblos y mucho menos con los indígenas ojetes que seguramente, ya se sabe, se opondrán. Y sí, se oponen: Octavio Atilano Román Tirado es la cabeza de esa oposición… hasta el 12 de octubre (vaya fecha) de 2014, cuando un comando lo ejecuta en la cabina de radio desde donde conducía un programa izquierdoso, revoltoso, subversivo. Que se chingue Atilano. Que se chinguen esos pueblos y que la presa se vuelva una realidad. A hundir los pueblos.

Queremos una Reforma Educativa. Es cierto: el país necesita educación. Sobre todo porque el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, hermano del Partido Revolucionario Institucional, ha mamado y mamado y mamado dinero y como consecuencia aparecemos en los peores niveles educativos del mundo. Sobre todo porque educar no ha sido prioritario cuando se obtiene, del magisterio, lo mejor: votos, hermosos votos, extraordinarios votos por miles y miles que eligen diputados, senadores, alcaldes, gobernadores y presidentes. Queremos una Reforma Educativa y entonces, pues a meter líderes disidentes a prisión; a meter ciudadanos y maestros a la cárcel. Madrazos. Cero diálogo. Y si no se dejan, balazos. Bola de pinches subversivos, retrógradas que no entienden nada del progreso. Dos, tres, diez muertos y a ver si le siguen.

Porque para profes, Carlos Hank González. Ese sí era profe. Ni diez mil profes presos o muertos compensan su pérdida.

Carlos Hank González –que satanás lo rodee de vírgenes–, el hombre que en una sola generación se volvió dueño de medio México. “Político pobre es un pobre político”, decía. Qué sabio. Podría ajustarse la frase al infinito: “Político sin ‘casa blanca’ o sin ‘casa Malinalco’ es un pobre diablo”. O “político sin Pemex es un político idiota”. La frase se ajusta. La frase es grande.

Porque para progreso, lo que se dice progreso, allí están los hijos de Atlacomulco. Son la muestra de que los izquierdosos, revoltosos y subversivos no progresan y van por el rumbo equivocado. Allí está el tío favorito, don ex Gobernador Arturo Montiel Rojas. Allí está don Carlos Salinas de Gortari. Allí está don Pedro Aspe Armella. Allí está don Luis Téllez Kuenzler. Allí está don Gerardo Ruiz Esparza. Todos funcionarios o ex funcionarios y/o todos con empresas y contratos con el Gobierno. Es la misma cosa, hombre, empresa o gobierno: es lo mismo porque es de uno.

Allí está don Senador Francisco Labastida, que sí sabe cómo convertir un jodido humedal con especies protegidas en una productiva fábrica de amoniaco. Allí está don Apolinar Mena, que tuvo que renunciar a su cargo por un escándalo de corrupción y ahora dirige el gabinete de don Gobernador Eruviel Ávila. Allí está don Secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, convertido en hombre de Estado por cuidar los intereses de la familia. Allí está don Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y que ni se le pongan a las patadas y ni le pregunten el origen de su fortuna porque les cae una auditoría. Allí está don Carlos Romero Deschamps, ¿qué mejor ejemplo quieren de progreso?: los jeques árabes lo respetan porque sí sabe qué hacer con el dinero ajeno. Allí está don Gobernador de Chihuahua, César Duarte, que sabiamente se hizo de un banco para progresar también: Banco Progreso. Allí está don Roberto Borge, que dejará Auditor para que no le vengan más adelante con que su progreso no es producto de su esfuerzo.

Porque, carajo, pinche gente: qué sabe de progreso. Los subversivos no progresan por eso, por subversivos. Allí está el mismísimo Enrique Peña Nieto, que de burócrata de medio pelo subió a Presidente. Pinche gente revoltosa, me cae. Revoltosa y malagradecida: queremos llevarles progreso y se ponen a las patadas. Por eso se les responde a balazos, ¿de qué otra forma, si no entienden? Por eso se llenan sus plazas de policías. Por eso se les despide, se les humilla, se les ultraja; a ellos y a sus mujeres. Quieren carreteras pero no ponen de su parte: ¿qué tanto es ceder su casa en aras del progreso? Quieren seguridad, pero traen ocupados a los policías dándoles de garrotazos. Quieren agua pero no comparten la que heredaron de sus abuelos y quieren sueldo de maestro, los muy desgraciados, pero no quieren votar por el PRI.

Pinche gente, me cae. Qué sabe esa gente de progreso. ¿Mal humor social? Cuál, hombre. Mal humor el de uno, con esta pinche bola de revoltosos.
 
Fuente:  http://www.sinembargo.mx/27-06-2016/3057487

sábado, 18 de junio de 2016

Atrocidades aceptadas.


De: Denise Dresser.
Ayotzinapa. Tlatlaya. San Fernando. Nombres que recordamos por quienes murieron allí, por quienes desaparecieron allí, por quienes fueron ejecutados allí. Casos conocidos, casos emblemáticos, casos que han aparecido en la prensa nacional e internacional. Pero más allá de ellos hay un país herido. Un país donde según el reporte Atrocidades innegables, elaborado por el Open Society Institute, no sólo hay crímenes constantes. Hay crímenes calificados de “lesa humanidad”. Crímenes cometidos por narcotraficantes pero también por las fuerzas armadas. Nueve años de agresiones a la sociedad civil. Nueve años de dolor. Nueve años que han producido más de 150 mil personas desaparecidas.

Una crisis de naturaleza y magnitud insospechadas e inimaginables hasta ahora que es documentada, publicada, evidenciada. Vía un largo y riguroso proceso de investigación, de entrevistas, de recopilación de datos y cifras. Todo ello para llegar a una conclusión que debería sacudir. Lo que ha ocurrido en México bajo la presidencia de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto merece la atención de la Corte Penal Internacional. Merece que la comunidad internacional inicie investigaciones que tengan consecuencias penales para los involucrados. Porque esos involucrados no sólo son Los Zetas o los cárteles de la droga. Son miembros de las fuerzas de seguridad del Estado –policía y Ejército– cuyo deber es combatir el crimen, no perpetrarlo.

Las atrocidades que cometen y han cometido no son “casos aislados”; son un fenómeno generalizado. A partir de 2007, cuando Calderón declara su guerra y los asesinatos comienzan a aumentar. A crecer. A ocurrir con tanta frecuencia que de 2007 a 2010 México fue el país con la mayor tasa de crecimiento de homicidios dolosos. Entre diciembre de 2006 y finales de 2015, más de 150 mil personas fueron asesinadas intencionalmente. El crimen organizado comenzó a matar más, pero el Estado también, vía el uso indiscriminado de la fuerza, vía las ejecuciones extrajudiciales. Y las cifras oficiales no son confiables, miles de casos siguen sin resolverse; “desapariciones forzadas” no son clasificadas como tales, fosas clandestinas aparecen en estado tras estado. Peor aún: ante las atrocidades innegables la respuesta del Estado mexicano ha sido el silencio. O la pasividad. O el ocultamiento. A febrero de 2015 sólo se habían producido 313 investigaciones federales correspondientes a desapariciones forzadas y sólo 13 condenas. A pesar del involucramiento documentado del Ejército, no fue sino hasta agosto de 2015 cuando se condenó al primer soldado por este delito.

El Estado entonces ha sido cómplice callado de los crímenes de lesa humanidad o no ha actuado para encararlos. Desde el momento en que Calderón envía al Ejército a las calles, las denuncias por maltrato y tortura presentadas ante la CNDH se cuadriplican. La magnitud y las características del maltrato –según el informe devastador– constituyen crímenes de lesa humanidad según el Estatuto de Roma que México suscribió. Son “parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil y con conocimiento de dicho ataque”, de conformidad con una política de Estado. Fue el Estado. Ha sido el Estado. Es el Estado.


El Estado mexicano que en aras de someter al crimen organizado ha matado a su propia población. El Estado mexicano que ha permitido el uso de una abrumadora fuerza extrajudicial contra la población civil. El Estado mexicano que ha actuado sin una regulación adecuada del uso de la fuerza, sin una determinación de responsabilidades por los abusos resultantes. No por accidente, no como simple “daño colateral”, no como “hechos aislados”. Se trata de una política que persigue a personas vinculadas con el crimen organizado, pero también a civiles acusados sin ningún fundamento. El patrón que Open Society –y las ONG con las que colaboró– revela conductas generalizadas. Revelas actos que no se cometen al azar. Revela actos sistemáticos que deben recaer bajo la jurisprudencia internacional, porque el Estado mexicano jamás va a juzgarse a sí mismo.

Por la retórica de la negación que ha caracterizado tanto a Felipe Calderón como a Enrique Peña Nieto. Por la forma en la que funcionarios de antes y ahora minimizan lo ocurrido. Por la estrategia gubernamental de atacar a funcionarios de las Naciones Unidas o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Por las promesas hechas una y otra vez que nunca se cumplen. Desde Tlatelolco, desde la Guerra Sucia, el Estado mexicano resta importancia a los crímenes cometidos y va construyendo el andamiaje de la impunidad. Una impunidad que no ceja porque los funcionarios encargados de combatirla no reconocen que existe. No reconoce lo que deberían hacer para terminar con ella. La gobernabilidad se construye precisamente sobre la impunidad.

De allí que el gobierno acepte el uso de la tortura para extraer confesiones y fabricar “evidencias”. De allí que una sucesión de gobiernos proteja al Ejército y a la Marina de investigaciones creíbles sobre su participación en crímenes atroces. Calderón y Peña Nieto promoviendo y permitiendo la militarización de las actividades policiales. Todo ello contribuyendo a que el Estado evada su culpa. Eso explica las obstrucciones procesales, la falta de independencia de los peritos y los procuradores, la aprobación de aparatosas reformas que después se instrumentan tarde y mal. El país necesita ayuda porque quienes lo gobiernan cometen crímenes y no reciben castigo.

La urgencia del involucramiento internacional deviene de lo que no pasa en el país. Lo que no se investiga. Lo que se tapa. Lo que se oculta. Los crímenes que ni siquiera son considerados como tales. Ni el gobierno de Calderón ni el de Peña Nieto han mostrado interés por establecer responsabilidades por las atrocidades cometidas. En lugar de la investigación, prevalece la obstrucción. En lugar de la premura, prevalece la obstaculización. El informe concluye recomendando decisiones difíciles, decisiones valientes. Decisiones como la creación de una entidad de investigación internacional –con sede en México– que tenga el poder de investigar y perseguir crímenes de lesa humanidad y corrupción de manera independiente. Para que así las atrocidades innegables dejen de serlo. Para que las atrocidades aceptadas dejen de serlo. Para que México no viva con la lesa humanidad de hoy, sino con la recuperada humanidad de mañana.



Fuente: http://www.proceso.com.mx/444420/atrocidades-aceptadas


viernes, 17 de junio de 2016

“Desde Vallejo hasta Rubén Núñez”, artículo de Pablo Gómez.

"Estamos viendo lo de siempre: investigaciones falsas motivadas por instrucciones de gobierno, jueces de consigna, justicia corrompida por el poder político...".

Por Pablo Gómez
El encarcelamiento de Rubén Núñez y Francisco Villalobos, líderes de la sección 22 del sindicato de profesores, es un acto de gobierno en el marco de un conflicto. Ellos son presos políticos. Los delitos que se les imputan ya no son de carácter político, como se usaba hace muchos años, pero la causa penal sí lo es. Se trata de una manipulación del aparato de justicia y así lo confirma el mismo gobierno con sus contradictorias explicaciones.

El cargo no ha sido como se había dicho el robo de libros de texto gratuitos, los cuales carecen de valor comercial. Esa acusación era demasiado débil por no decir ridícula. Se habla ahora de decenas de millones de pesos supuestamente “lavados”. Pero para que hayan operaciones con recursos de procedencia ilícita lo primero es acreditar la existencia de un delito anterior, el cual nunca ha sido denunciado y mucho menos perseguido.

Lo que estamos viendo es lo de siempre: investigaciones falsas motivadas por instrucciones de gobierno, jueces de consigna, justicia corrompida por el poder político.

A Demetrio Vallejo y sus compañeros los acusaron en 1959 de disolución social, un delito directamente político. Él estuvo en la cárcel unos doce años por haber dirigido una huelga. Antes se usaba el Código Penal en defensa declarada de la “seguridad” del Estado. Ahora se utiliza el prosaico “lavado de dinero” como instrumento político para sacar de circulación a ciertas personas.

El encarcelamiento de Elba Esther Gordillo ha sido semejante por el uso de esa técnica pero con una gran diferencia: ella tiene una larga trayectoria delictiva, la cual siempre fue parte de la manera de operar el sindicalismo “charro”, es decir, de Estado. Lo mismo ocurrió en 1989 con Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, a quien le plantaron en su casa cajas de armas e incluso un cadáver.

Pero tanto la profesora como el líder petrolero eran parte de una estructura de Estado dentro de la cual se estaban produciendo traiciones o deslealtades, al final reprimidas con la misma ilegalidad con la cual se habían sostenido esos liderazgos.

Por tal motivo, después de sus encarcelamientos, no sucedió nada relevante más que el encumbramiento de otros líderes de la misma familia política mafiosa pero ya docilitados.

La CNTE es una organización independiente y democrática en la cual existe militancia sindical de base, participación efectiva de sus miembros. Además, está en lucha. Encarcelar a dirigentes mediante inventos judiciales es un acto de represión política, como fue el caso de Vallejo y los ferrocarrileros, no es un ajuste personal de cuentas dentro del Estado corrupto como los casos de “La Quina” y Gordillo.

La lesión que se inflige a la sociedad es evidente porque se reprime la libertad política, la crítica, la movilización ciudadana.

El secretario de Educación habla como bravero de barrio y es un golpeador de Peña Nieto. En el momento más complicado de la lucha de la CNTE se aprovecha la situación para, por fin, utilizar la prisión como factor político después de que el funcionario más cercano del presidente de la República, Aurelio Nuño, ya había condicionado el diálogo a una renuncia de la CNTE a sus demandas. Eso quiere decir que el oficialismo declara imposible toda interlocución con adversarios, ya que ésa sólo tiene sentido cuando el tema es la divergencia de posiciones, no es una plática de amigos sino una confrontación de ideas y una búsqueda de acuerdos entre discrepantes. Con esto, el gobierno de Peña ha oficializado con absoluto cinismo la renuencia a discutir con opositores y el uso de la prisión como lenguaje político. Se repite el binomio Díaz Ordaz-Echeverría.

El gobierno sigue hacia abajo sobre un plano inclinado por él mismo construido. ¡Libertad a los presos políticos!

viernes, 3 de junio de 2016

Las elecciones más sucias.

 
 De Pablo Gómez.
Las contiendas en los 12 estados del país donde se elegirán gobernadores o gobernadoras, el próximo domingo 5, han sido las más sucias de los últimos años. Llama la atención que el jefe de un partido, Enrique Peña Nieto, se haya condolido de esta situación cuando el PRI es el que más ha contribuido al enchiqueramiento de la competencia electoral.

Por su parte, la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) ha llegado al extremo de ejercer la inconstitucional censura previa contra mensajes de radio y televisión, pero lo peor es que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) las confirmó en sentencias que agravian la libertad de difusión y podrán tener consecuencias gravísimas debido a los argumentos fraudulentos con que se dictaron.

A cambio, el INE ha mantenido en el aire espots claramente calumniadores, como uno en Zacatecas que fue suspendido por el Tribunal, pero un día antes de que terminara el periodo de campañas.

Gran parte del reciente lodazal se debe al gobierno y a la influencia de éste en el INE y el TEPJF.


Manlio Fabio Beltrones se ha estrenado como líder priista en unas elecciones ganables pero con guerra sucia y más que nada con el poderoso respaldo de los programas sociales del gobierno, incluido el Fondo Nacional de Desastres Naturales. El oficialismo ha regalado todo lo que tuvo a la mano a cambio del voto coaccionado, cada vez más necesario por parte del viejo PRI que no tiene la menor intención de cambiar su forma de ser.

Convertir las campañas en intercambios de injurias, calumnias, difamaciones y otras formas de denostar o de plano defenestrar al adversario se ha traducido en el estrechamiento del campo de las propuestas. Es miserable que casi todos los candidatos y candidatas prometan lo mismo: más empleo y mejor seguridad pública (hay uno en Tamaulipas que ha dicho que no habrá un secuestro más durante su sexenio). Ninguno lo puede lograr. Mas lo peor es que casi no hay propuestas de reformas económicas, administrativas y democráticas.

Pareciera que no hay tareas generales, pero tampoco se mencionan otras de carácter concreto. La pobreza programática ciertamente corresponde a los candidatos y candidatas, con sus buenas excepciones, pero también es característica de los partidos que han postulado a personas sin perspectivas transformadoras. El fenómeno consiste en que los partidos mexicanos son cada vez menos propositivos; lo que quieren es ganar a como dé lugar, aunque ellos mismos no sepan exactamente para qué, como no sea el desempeño de los cargos públicos y el control del gasto.

Lo anterior ha conducido a que cada vez gobiernan más las personas y mucho menos los partidos que, se supone, han sido creados con ese propósito. En la contienda de este año casi ningún partido llevó a cabo una campaña unitaria, a pesar de que la mitad del país va a votar. Esto habla de una despolitización del poder público y de la conversión de los partidos en simples frentes electorales.

Aquí hay una crisis política que tiene como expresión superficial el hartazgo popular de los políticos y el debilitamiento de la lucha entre los partidos. La democracia mexicana, exclusivamente representativa y formalista, está al borde de la bancarrota porque la clase política no alcanza a ver que una ciudadanía nueva requiere no sólo elegir sino también proponer, decidir, remover y disponer. El sistema constitucional mexicano requiere un cambio de gran alcance que está siendo postergando por los partidos, inmersos como se encuentran en luchas personalistas y de grupos que se benefician de la corrupción pública, es decir, que son funcionales al Estado corrupto.

Sean quienes sean los próximos gobernadores y gobernadoras, el hecho es que no hay una mayoría política en el país. En varios estados las diferencias van a ser pequeñas, de manera que los nuevos gobiernos vivirán su gestión con mayores vigilancias y en medio de la crítica de sus opositores, los cuales serán representantes en suma de la mayoría ciudadana. Esta característica no es nueva, sin embargo, no está escrito que así debe ser en cada ocasión. Lo significativo hoy es que seguirá la dispersión del voto entre tres o cuatro pedazos de ciudadanía.

Otra característica de la temporada ha sido la división en la izquierda. Cualquier observador en Veracruz, Oaxaca, Zacatecas o Tlaxcala podría decir que la tarea era unir a las izquierdas para ganar de seguro esas gubernaturas. Es cierto que a pesar de la división algunos resultados pueden ser favorables a una de las izquierdas, sin embargo, tanto la posición de Morena de rehusar la búsqueda de acuerdos con el PRD como la de éste de aliarse con el PAN en varias entidades, no eran los mejores caminos. Para el PRD la cuestión se complicó aún más debido a que en varios estados cosechó nuevas escisiones.

Tal vez el resultado electoral muestre que la política correcta es edificar la unidad en la acción en lugar de profundizar la división con base en ataques insultantes pero insulsos que sólo impiden la polémica de fondo tan necesaria para las fuerzas de izquierda.
 
Fuente:  http://www.proceso.com.mx/442779/las-elecciones-sucias

martes, 24 de mayo de 2016

No hay motivos para el mal humor social.

 De: Rosa Elvira Vargas.
Subido a la cresta de este mayo caliente, el presidente Enrique Peña Nieto adopta medidas drásticas, como el despido de más de 4 mil maestros en paro, y lanza la iniciativa para legalizar el matrimonio igualitario en todo el país. Con esas acciones se ha colocado en el centro de una opinión social dividida.

De Ayotzinapa, la asignatura perpetua, expresa perplejo: No he logrado entender cuándo pasó el gobierno (federal) a ser señalado implicado, culpable, pues el único interés, asegura, ha sido esclarecer lo ocurrido en septiembre de 2014 en Iguala.

Tampoco encuentra motivos para el mal humor social, pero identifica en las redes sociales la nueva plaza pública. Y a dos semanas de la jornada electoral, lamenta el mucho lodo y basura en las campañas y en todos los partidos. Descarta, de antemano, ubicar en los resultados del próximo 5 de junio una proyección para los comicios presidenciales de 2018.

Peña Nieto concedió a La Jornada una larga entrevista. Ante la pregunta sobre el rechazo de algunos sectores magisteriales a la reforma educativa, identifica liderazgos que la han distorsionado, confundido y defienden sus privilegios. El Estado, manifiesta, no tiene margen para otra cosa que no sea aplicar la ley y despedir a los maestros faltistas.

Respecto del matrimonio igualitario, se confiesa católico pero arguye para la presentación de esa propuesta la condición de México como país laico, libre y que reconoce la diversidad.

Entiendo los tabúes sobre el tema, pero éste es un asunto de derechos y en el que no cabe tener un país con mexicanos de primera y de segunda, donde sólo se reconozcan los derechos de personas en cierta condición y no para el resto de los mexicanos con preferencia sexual distinta de quizá la mayoría.

Admite que la caída de los precios del petróleo no estaba en el radar cuando se cambió la legislación, pero dice no sentirse frustrado: La reforma energética va más allá. Compartir el riesgo con la iniciativa privada evitará grandes endeudamientos del gobierno, como ocurrió hace 50 años, cuando éste invirtió sólo en las áreas de explotación y producción.

Enseguida, las partes sustantivas de la entrevista.

Reforma educativa

–¿Cuál es su posición frente a las protestas contra la reforma educativa y la decisión de despedir a los profesores en paro?

–Fue la primera reforma impulsada con un amplio consenso y tras ponderar las condiciones para empujar un modelo más óptimo, necesario y de calidad. Es evidente que encontró resistencias y, lamentablemente, hay liderazgos que han distorsionado su sentido.

“No tiene orientación punitiva ni para castigar a los maestros. Por el contrario, incluye mecanismos para apoyar la preparación constante del docente y darle más de una oportunidad cuando ha sido evaluado, porque éste es un indicador de cuáles son sus vulnerabilidades o fragilidades.

“Creo que hay un grupo que está defendiendo privilegios. Hay un gran reconocimiento a los maestros –la mayoría– que han hecho suya la reforma y han participado. (Asistieron) más de 90 por ciento de quienes debieron evaluarse en 2015. Muchos ya han recibido incrementos salariales, porque así está previsto. La modificación premia los méritos, las capacidades y el desempeño de los profesores.”

–Entonces, ¿por qué el rechazo?

–No sé a qué atribuirlo. La oposición es en razón de los privilegios que han tenido. Aquí lo más importante es que el maestro esté con sus alumnos. Nadie se opone a su derecho de expresarse, de manifestarse, de protestar. Pero la reforma prevé escenarios en los que se garantice que el docente no esté ausente de su escuela, del aula, y deje a los niños sin clases.

–¿Los despidos anunciados son procedentes?

–El Estado no tiene margen de interpretación para una cosa distinta que no sea aplicar la ley. De no hacerlo así, estaremos en falta seria. Somos sujetos obligados, al igual que los maestros, a lo que mandata la ley, la reforma educativa. La norma en la materia nos impone obligaciones.

“No da elementos de discrecionalidad ni para la negociación. Lamento mucho que haya este número de docentes despedidos (4 mil 243, de cuatro estados, hasta el viernes pasado); no sé si (actuaron) por presiones.

“Además tienen un proceso que seguir, en el cual expongan y den razones, después de recibir la notificación por haberse ausentado de las aulas. Repito: no es el propósito de la ley castigar al maestro. Es un proceso que, reconociendo deficiencias en la capacitación y formación de los profesores, los lleva a estar en condiciones óptimas de educar.

El modelo es bastante generoso, noble. No es sancionador. Hay quienes se han encargado de cargar a la legislación educativa ese sentido de sanción. No lo es. Está hecha para incentivar la buena preparación, la formación, premiar al maestro que hace méritos en su desempeño, que es, a final de cuentas, lo que buscamos para garantizar una mejor enseñanza.

Ayotzinapa

–¿El caso Ayotzinapa quedará como la gran deuda de su gobierno?

–Estamos dispuestos a llegar al esclarecimiento en lo que permita toda la investigación, quizá una de las pocas (en México) con tal nivel de profundidad, de recursos humanos, materiales y financieros del Estado dedicados a la misma.

“Nunca he logrado entender una cosa: cuándo pasó el gobierno a ser señalado, si lo único que quiso fue atraer un asunto ocurrido en una entidad, Guerrero.

“El gobierno (federal) intervino para esclarecer y apoyar la investigación de qué había ocurrido, dónde estaban, cuál había sido el paradero de los jóvenes desaparecidos, en una obligación del Estado de cómo vamos en coadyuvancia y, eventualmente, en sustitución de la autoridad competente a hacer esta investigación. Y así fue como la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo ese asunto.

“El único empeño del gobierno es esclarecer y apoyar la petición de la sociedad en general y de los padres a conocer qué pasó. No hay una bolita de cristal que nos pudiera regresar en el tiempo y saber exactamente con precisión qué ocurrió. Hay indicios, una investigación y elementos que te llevan a conclusiones. Si no a éstas, por lo menos a ciertas hipótesis que ha apuntado la PGR de lo que pudo haber pasado.

“El nivel de apertura del gobierno en este ánimo es tal, que abrimos el espacio para que viniera un órgano de coadyuvancia en esa tarea.

“Pregunto: ¿cuándo pasamos a ser señalados como implicados, culpables? Es una barbaridad sólo pensar ese tema. O sea, querer participar para ayudar a esclarecer, a ser señalados con cierto grado de responsabilidad por lo ocurrido ahí. Me parece un tanto absurda esa transición.

No ha sido una investigación fácil, obviamente. Creo que como ninguna otra. No sé si la del magnicidio del candidato (Luis Donaldo) Colosio. Pero la verdad se ha hecho un gran trabajo, con toda profundidad.

–¿Confía en que su gobierno llegará al esclarecimiento total?

–No voy a acelerar más allá la investigación. Creo que debe seguir todo un proceso. Espero, es mi deseo, que en este gobierno se pueda concluir. Sería lo deseable. Pero es un tiempo que no me toca definirlo, sino a la parte investigadora, a la PGR, que además, lo he reiterado, es la autoridad y tiene la responsabilidad y obligación en términos de ley.

Matrimonios igualitarios

–¿En qué momento y bajo qué criterios decidió impulsar la iniciativa sobre los matrimonios igualitarios?

–Vi el contexto adecuado a partir de mi convicción de lograr una auténtica inclusión. En el ejercicio de la responsabilidad vas logrando una sensibilización a las necesidades y temas que están en el quehacer diario. Este es uno de ellos. Quizá es un tema tabú, pero del que a final de cuentas la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el año pasado, tuvo una definición muy clara y el Estado mexicano estaba ausente de un reconocimiento para las personas que forman parte de ese grupo.

Las redes sociales se han convertido en la plaza pública, donde escuchas distintas voces y expresiones, afirma el mandatario.
–¿Cómo incidirá en la decisión del Congreso para ver éste como un tema de derechos y no sólo de preferencias sexuales?

–He escuchado las primeras posiciones de los partidos, de sus líderes, y en ninguno he recogido una oposición total. El debate se dará a su debido tiempo. Espero que prospere.

“Cuando platiqué con varios colectivos y comunidades (lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual) vi que mucho de esto se da a partir de una mayor visibilidad que tienen. Y, sin duda, es obvio y necesario dar reconocimiento a esos grupos ante la ley, que tengan derechos propios, que se puedan romper los estigmas, los prejuicios y el rechazo social.

Estamos avanzando como sociedad en una mayor apertura, en un reconocimiento real de la diversidad. Con esta iniciativa quiero dar un marco legal que reconozca esta diversidad, que haya pleno respeto y se trabaje en favor de la inclusión de todos los grupos que hay en nuestra sociedad.

–¿Se previó la oposición que podría enfrentar la medida?

–En sentido estricto no hubo cálculo político ni electoral, como muchos han dicho. Tampoco en razón de si era oportuno hacerlo. Se trata de verlo con gran apertura, para que México tampoco quede a la zaga. Soy muy respetuoso de los doctrinas religiosas. Soy católico, pero un jefe de Estado no puede imponer como política una doctrina religiosa. Somos un país laico, libre, que reconoce su diversidad. Debemos cuidar que nuestras normas dejen de ser discriminatorias.

–¿Se trata de un relanzamiento de su gobierno?

–Con toda honestidad, no trabajo para las encuestas. Me fijo metas en razón de lo que creo que este país merece y debe tener, de lo que ofrecí a la ciudadanía, del proyecto de nación que postulé.

“Hay temas en los que eventualmente asumes desgastes, costos políticos, pero estoy convencido de que son para bien de México. No es sólo un empeño o una definición unilateral. Se acredita en los resultados, en las condiciones de desarrollo social, de crecimiento económico, de prosperidad de la gente.

Mal humor social

–¿A qué atribuye la polémica que causó su expresión sobre el mal humor social?

–Lo expresé porque he recogido algunos comentarios. Pareciera que el tema lo abordara por vez primera, pero otros lo han hecho. Solamente lo recuperé. He estado en eventos en los que los líderes de organizaciones empresariales han dicho que pareciera haber malestar, mal humor. Sin embargo, cuando se les pregunta: oye, ¿te está yendo mal en tu pequeño negocio, en tu negocio grande? ¿Estás teniendo problemas? A todos, en términos generales, les está yendo bien.

Los datos acreditan que hay más empleo que nunca. Todos los indicadores hablan de que estamos avanzando. Además, en un entorno mundial muy difícil. En Latinoamérica nos estamos convirtiendo en el principal motor de crecimiento. México está creciendo, no a las tasas que quisiéramos, pero sí de manera relevante.

–Entonces, ¿a qué atribuirlo?

–Es parte de una nueva realidad. No es un tema privativo de México. Cuando me he reunido con otros jefes de Estado, hablan de eso. Las redes sociales han tenido impacto, sin duda, en el humor, porque obviamente hay expresiones de todo tipo. Libres. En México no hay censura de ningún tipo. Las redes han impreso, sin duda, un cambio al sentir social, al humor social, a las formas de expresión.

–¿Hay menos miedo de hablar?

–Sí. En buena medida las redes se han convertido en la plaza pública, donde escuchas distintas voces y expresiones. Tienen impacto en distintos segmentos de la población. Pueden ser opiniones bien fundamentadas o no.

–¿El Estado cómo las tiene que asimilar?

–El gobierno tiene que ocuparse de ser el gran facilitador de condiciones de oportunidad y bienestar.

Elecciones en puerta

–¿Cómo ve el escenario a dos semanas de las elecciones?

–Hay gran efervescencia. Campañas que han estado cargadas de mucho lodo y basura. No es el mejor tono de una campaña. Siempre he estado en favor de las campañas limpias y propositivas. Sin embargo, (ahora) en todos los partidos se han respondido unos a otros de forma a veces muy sucia, muy agresiva. Pero tampoco debe sorprendernos.

–¿Ese ambiente le hace mal a la democracia?

–Para mí, en lo personal, no es lo deseable. Soy más de los que creen en las campañas de propuestas. Pero también hay que decir que así son. O sea, que tampoco nos sorprenda. Creo que, a final de cuentas, prevalecerá la opinión, el criterio y el voto informado que tenga la gente. Lo importante es que esto no desaliente la participación del electorado.

–Para quienes dicen que este es el arranque hacia 2018...

–No creo mucho esto. Cada elección tiene su condición; ninguna puede proyectar un resultado del mañana. De eso estoy absolutamente convencido. Cada una tiene su condición, su dinámica, su juego, equilibrios, balances. Vamos a tener estos resultados. Punto. ¿Y tienen que ver algo o sin proyección de lo que pueda ocurrir en 2018? Creo que no.

Reforma energética

–Su gobierno logró la aprobación de la reforma energética, pero casi al mismo tiempo cayeron los precios del petróleo y Pemex entró en crisis. ¿No es una especie de mala suerte haber logrado cambios en la norma y enseguida encarar ese panorama?

–Nos tocó vivir un mal momento en términos de precios del crudo, que obviamente no estaba en el radar. Pero la modificación es un cambio estructural que va más allá de esa condición. Es una plataforma. Los petroprecios siempre han tenido gran volatilidad.

“A final de cuentas no siento frustración, porque creo que la reforma en el tema energético nos va a permitir estar mejor preparados cuando tengamos mejores precios. Incluso, con los actuales. Por eso no hemos frenado su aplicación. Nos incentiva a encontrar más alianzas estratégicas con el sector privado para poder desarrollar modelos de producción de explotación y producción en campos en los que difícilmente podíamos explotar nosotros solos.

“Lo podíamos hacer, pero con un costo altísimo. México ya pasó por ese modelo cuando en los años 80, en los 70, recurrió a grandes endeudamientos para desarrollar la industria. Éramos eminentemente productores y exportadores de petróleo, vivíamos prácticamente de eso. Se corrió esa gran apuesta. Se endeudó al país para ese propósito y el precio fue altísimo. Hoy buscamos compartir el riesgo evitando que el Estado se endeude para ese propósito.

“Además, los campos de fácil explotación y producción están agotados. Cantarell ha caído. Ese yacimiento nos permitió estar más o menos manteniendo nuestro nivel de producción. Tenemos que entrar a los que están en aguas profundas, donde hemos hecho exploración, pero no explotación. Las inversiones ahí son megacostosas, y lo que queremos con esta reforma es que el riesgo se comparta con el sector privado.

Sistema anticorrupción

–Su propuesta de crear un sistema nacional anticorrupción sigue pendiente en el Congreso. ¿Tiene confianza en que saldrá aprobada?

–El sistema hay que entenderlo, primero, como la manera en que se sanciona la corrupción, donde la haya, y cómo la evitas también con una orientación de carácter preventivo. Creo que va a prosperar. Lo que he recogido del Congreso es que hay un compromiso por llegar a un acuerdo definitivo para tener una legislación en esta materia en el periodo extraordinario del 13 al 17 de junio.

lunes, 16 de mayo de 2016

Yo, el neoliberal.

 
De: Fabricio Mejía Madrid.
Nací en París en 1938 de las angustias de dos austriacos –Von Mises y Hayek– que veían en cualquier Estado social la posibilidad de que el nazismo y el estalinismo se propagaran. Los millonarios fundaron en 1947 la Pelerin Society para apoyarme pues querían evitar regulaciones y pagar impuestos. Lo primero que hicieron fue ocultar que yo era una ideología: “natural”, como las fuerzas del mercado, me definieron. No era yo la división entre Estado y mercado de los viejos liberales, sino la subordinación de la autoridad a los deseos empresariales. El Estado no debe beneficiar a los que no han tenido oportunidades en la vida, sino a quienes las tuvieron todas. ¿Por qué? Porque el éxito es natural: hasta entre los animales y plantas sobreviven los más aptos. Entre nosotros se llaman “ganadores” y “perdedores”. ¿Por qué? Porque las personas son entes competitivos concentrados sólo en su propio beneficio. La competencia beneficia a las sociedades porque todos tratan de hacer lo mejor para sobrevivir. Como resultado, todos tenemos mejores y más baratos productos dentro del mercado libre, intocado por el Estado que sólo lo obstaculiza y no deja que se desarrolle naturalmente. Esto es éticamente aceptable porque es una competencia en donde el éxito o el fracaso es responsabilidad sólo de los que compiten. Margaret Thatcher, una de mis madrinas, lo dijo muy sencillo: “No hay tal cosa como una sociedad. Son individuos viendo por su bienestar y, luego, quizás, por el de sus vecinos”. Nuestro mito fundador es el Ciudadano Kane: un chico abandonado que llega a ser un magnate de periódicos o, más recientemente, un niño solitario que hace computadoras en Silicon Valley. El sueño americano: dejada en libertad, una persona talentosa puede ascender hasta el infinito. De acuerdo con su esfuerzo y talento, todos tienen lo que merecen. Eso no se puede medir más que en dinero. Lo “intelectual”, perdón, si no deja billetes, no es realmente tan inteligente. Por eso no somos una ideología, sino sólo un método en el que sólo sobreviven los mejores. Es el mercado el que decide. Nadie más. Como en el Chile de Pinochet, cuando mis teorías fueron probadas. En estas páginas alguien preguntó en aquella época: “¿Se necesitará una dictadura para desarrollar a un mercado libre?”. Se lo preguntó en serio, en el auge del salinismo. Y es que, ya en confianza, les confieso que cuando digo que sólo alentamos lo mejor, a los ganadores, es porque nosotros decidimos de antemano qué es ser exitoso. Por supuesto los hombres, antes que las mujeres. Y los blancos sobre los demás. La puerta es así de estrecha y, como no se abre más porque eso sería atentar contra la libertad del esfuerzo, pues mucha suerte al enorme resto que se queda fuera. No somos cavernícolas. Medimos el éxito y el fracaso. Son números. Ésa es la nueva “calidad”: lo estandarizado. Por eso no nos importa si los servicios privatizados son ahora de mala calidad y caros. O explotan. Lo único que puede medirse es la ganancia. Un buen libro será el bestseller. Un mejor candidato, el que las encuestas muestran al alza. La tele y el rating. Lamentablemente esto no funciona en la educación o en la salud públicas. Es dar dinero a un barril sin fondo lleno de los que naturalmente ya han fracasado: los perdedores, los enfermos, los viejos. Los que no pueden pagar de su bolsa su propia supervivencia. No son aptos. No pueden entrar por la rendija de la puerta que, la verdad, está siempre cerrada. Los que no se esfuerzan y esperan todo del gobierno no reconocen que son malos, estúpidos, defectuosos o, quizás, no quieren hacer el esfuerzo de triunfar. Los miro con desdén como lo haría una lady o un mirrey. Creo que lo estandarizado es bueno en sí mismo: cuántos egresados salen de una universidad, cuántos medicamentos administra un hospital, en cuánto tiempo se puede filmar una telenovela. Al menor costo. Al máximo beneficio. El contexto no me importa porque no puedo estandarizarlo: en qué región está la universidad, qué tipo de pacientes llegan a ese hospital, quién hizo la historia de la telenovela y quién la interpreta. Con eso no puedo. Esa gente no triunfa y, después, sin poder alguno, se automutila o, peor, va e incendia camiones, avienta piedras. Se vuelven criminales porque no pueden con su propio fracaso. Para ellos, jamás un programa de ayuda y, sobre todo, más policía.

Además de en la competencia libre –no me importa que la mayoría de los ricos vengan ya de familias millonarias, es decir, que sean herederos o influyentes– creo en que la identidad viene de uno mismo y la ética siempre nos la imponen de afuera. No creo que ninguna identidad se deba a factores externos ni que la ética sea intrínseca en todos los hombres. Ésas son tonterías: hay un hombre libre luchando por salir de las regulaciones, los pagos de impuestos, las ideologías. Si eso les causa depresión, anorexia, automutilación, fobias sociales, terror al cara a cara, no es menos mi culpa que el deterioro ambiental o las crisis de desempleo masivo. Verán, todo eso es su culpa. No hacen nada, no se informan, se mantienen cool, paralizados, en shock.

Y es que cuando una ideología ya ha triunfado es cuando no requiere justificaciones. Tómense una pastilla para su frustración. Si es que pueden pagarla. Ése soy yo.
 
Fuente:  http://www.proceso.com.mx/440593/yo-el-neoliberal

viernes, 6 de mayo de 2016

El Inframundo mexicano.

 
De: José Gil Olmos.
Hace algunos años, quizá una década, nadie se imaginaba el infierno dantesco que hoy vivimos y que lamentablemente se ha tornado para muchos en algo normal.

En el inframundo mexicano de hoy tenemos escenas grotescas, propias del cine gore y que no se ven en ninguna parte del mundo, incluidos los países que han sido gobernados por dictadores de mala sangre.

En un solo día o por la noche podemos ver cuerpos mutilados, fosas clandestinas regadas por cerros, montañas y hasta en patios de casas, niños sicarios que cobran unos cuantos pesos por asesinar a alguien, adultos embrutecidos por la drogas capaces de desaparecer a cientos en tambos llenos de ácido, niñas y mujeres ejecutadas a plena luz del día, pederastas sonriendo a las cámaras, adolescentes en clases de mutilación de cuerpos, policías y soldados torturando, curas abusando de niños y políticos gobernantes, banqueros y financieros compartiendo la mesa con los líderes del crimen organizado.


Dante Alighieri tendría que reescribir su poema La Divina Comedia si estuviera una temporada en México describiendo el infierno diario que hoy vivimos.

Pero ya no sería una comedia-poema la que tendría que escribir porque ya no tendría un final feliz, sino una novela con tintes terroríficos, donde habría de estar la Coatlicue con su falda de cráneos y serpientes como guía del inframundo mexicano.

El viaje de Alighieri por México podría empezar como turista por Acapulco el pasado fin de semana. El infierno tropical del puerto sería el arranque para describir el miedo que pasaron los turistas y habitantes por el enfrentamiento de una hora y media entre pistoleros y policías. Luego, ahí mismo en Guerrero, una visita guiada por la montaña para mirar los campos de amapola trabajados por niños y mujeres con la piel pegada a los huesos como muertos vivientes.

Después, hacia los cerros donde decenas de mujeres y hombres agachados escarban las entrañas de la tierra buscando huesos de sus familiares desaparecidos.

El viaje de Dante podría continuar hacia Morelos, donde no hay día que pase sin asaltos, ejecutados y asesinados por los pueblos indígenas donde las drogas han sustituido al alcohol.

Como si fuera un deporte de alto riesgo, el poeta italiano podría seguir por Veracruz, mirar los cuerpos incinerados del complejo petroquímico de Coatzacoalcos y luego seguir la ruta de los migrantes centroamericanos para contemplar las violaciones a las mujeres, las golpizas a los hombres y jóvenes que son extorsionados por criminales y policías que, al final, son lo mismo.

Posteriormente, podría dirigir sus pasos hacia el Estado de México o hacia Tamaulipas donde la gente ya no sale a la calle o a las carreteras en la noche porque son controladas por hordas motorizadas de criminales que transportan droga, armas e ilegales con la anuencia de policías y militares que les cuidan la retaguardia.

También podría tomar la ruta del pacífico y virar hacia Michoacán, donde los Caballeros Templarios y sus coterráneos del Cartel de Jalisco Nueva Generación cocinan miles de pastillas psicotrópicas que transportan por tierra, mar y cielo hacia Estados Unidos. Lo mismo que el Cartel de Sinaloa o el de Tijuana.

Pero en la nueva obra de Dante ya no habría nueve infiernos, sino decenas porque en cada uno de los rincones del país hay miles de tragedias humanas con pecados como la abulia, la lujuria, la gula, la ira, la envidia, la avaricia y el orgullo convertidos en virtudes públicas entre los gobernantes.

Tampoco sería una divina comedia con un final feliz, pues tendría que contemplar los círculos del infierno en los cuales al final de uno se empieza describiendo el absurdo infernal en que se ha convertido vivir en México en este arranque de siglo.

Fuente: http://www.proceso.com.mx/439455/el-inframundo-mexicano

jueves, 5 de mayo de 2016

Grandes empresas no pagaron impuestos por $60 mil millones.

 De: Víctor Cardoso.
Grandes empresas que operan en el país, nacionales y extranjeras, dejaron de pagar contribuciones por cerca de 60 mil millones de pesos entre marzo de 2015 y el mismo mes de este año, lo que se tradujo en un crecimiento de 17 por ciento en la cartera de créditos fiscales del gobierno federal.

Datos oficiales de la Secretaría de Hacienda indican que los créditos fiscales de los 4 mil 858 grandes contribuyentes se ubicaron al cierre del pasado marzo en un total de 178 mil 20.5 millones de pesos, lo que representó un incremento de 50 por ciento respecto de los 118 mil 692 millones registrados en el mismo mes del año pasado.

El gran contribuyente es responsable de casi una tercera parte del adeudo registrado como crédito fiscal y que, de acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda, al primer trimestre del año se elevó a 557 mil 963.2 millones de pesos. Eso implicó un incremento de 17 por ciento respecto de los 476 mil 444 millones del mismo periodo de 2015.

El monto alcanzado por los créditos fiscales hasta el primer trimestre del año es 25 por ciento superior a los 419 mil 68.3 millones de pesos que ingresaron a las arcas públicas por concepto de recaudación del impuesto sobre la renta.

De acuerdo con registros del Servicio de Administración Tributaria (SAT), entre enero y marzo de este año se tenían registrados un millón 449 mil 881 causantes con créditos fiscales, tanto personas físicas como morales. Ese número representa 2.79 por ciento del total del padrón de contribuyentes activos, que sumó 51.9 millones.

Conforme al desglose de las autoridades, las personas morales, es decir, empresas pequeñas medianas y grandes, presentan adeudos con el fisco catalogados como créditos fiscales por 462 mil 963.8 millones de pesos; las personas físicas que no realizan alguna actividad empresarial deben 66 mil 364.1 millones de pesos, mientras las personas físicas con actividades empresariales suman 28 mil 635.4 millones de pesos.

Paradójicamente fueron las personas físicas con actividad empresarial las que mejoraron su situación ante el SAT, pues redujeron sus créditos fiscales en 3.15 por ciento, que implicó una disminución por 931.5 millones de pesos en el primer trimestre, comparado con igual periodo de 2015. Las personas morales, por el contrario, elevaron la cartera de créditos fiscales en 19 por ciento, es decir, 73 mil 980.2 millones, en tanto la cartera de créditos fiscales de las personas físicas sin actividad empresarial creció 14.6 por ciento, con un aumento de 8 mil 470.7 millones de pesos.

Avance recaudatorio

En contrapartida, el SAT informó que durante los primeros tres meses del año se recaudaron 7 mil 344 millones de pesos, por efecto de los actos de control de obligaciones, lo que implica un aumento de 29.3 por ciento en términos reales, en comparación con el mismo periodo de 2015 (5 mil 531 millones). Además, se captaron otros 16 mil 283.4 millones por actos de fiscalización, monto 30.9 por ciento real inferior que el recaudado en el mismo periodo de 2015. No obstante, el SAT afirmó que en el periodo se observó una recaudación promedio por acto (de control y fiscalización) de un millón de pesos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/05/04/economia/017n1eco


jueves, 28 de abril de 2016

La construcción de la mentira oficial.

 De José Gil Olmos.
 
Cada gobierno ha tenido un “constructor” de verdades oficiales que sirve para tapar hoyos o crear mentiras igualmente oficiales y creíbles. Uno de estos personajes importante para el gobierno de Enrique Peña Nieto, es su amigo Tomás Zerón Lucio quien en el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) aparece como un personaje importante en la construcción de la “verdad histórica” de la PGR de la supuesta quema de los estudiantes de Ayotzinapa en el basurero de Cocula.

La construcción de la famosa “verdad histórica” que expuso hasta que se cansó Jesús Murillo Karam cuando era procurador, se basó principalmente en el descubrimiento de dos bolsas negras con restos humanos que resultaron ser los del estudiante Alexander Mora.

Todo el proceso de la investigación gubernamental se fundamentó en esta revelación en la que tuvo que ver Zerón cuyo nombre no había aparecido en las notas periodísticas como un personaje importante en toda la zaga de la de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del 2013 en Iguala, Guerrero.

Obstaculizado por el gobierno para llegar al fondo del asunto, que usó a medios de comunicación como El Universal, La Razón y La Crónica para desacreditar a sus miembros y a los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa, junto con sus abogados, el GIEI hace una aportación importante al mostrar a Zerón al frente de la planeación estratégica de la “verdad histórica” fundada en los restos encontrados en una bolsa de plástico del río de Cocula.


A través de un video del periodista José Manuel Giménez y de fotografías de Daniel Rodríguez, el GIEI muestra a Zerón y a uno de los inculpados de la desaparición de estudiantes, Agustín García Reyes, alias El Chereje, a las orillas del río San Juan, donde otro grupo de peritos recogen algunos objetos que al parecer serían los restos de Alexander Mora.

Las imágenes del video y las fotos son del 28 de octubre, un día antes de que la PGR informara que había encontrado restos óseos en una bolsa de plástico. De acuerdo con el expediente oficial, el 29 de octubre de 2014 dos inculpados –uno de ellos Agustín García y Johnatan Osorio Gómez– fueron llevados al orillas del río San Juan, en Cocula, para reconocer el lugar donde habían tirado los restos incinerados de los normalistas.

La diligencia secreta del 28 de octubre de Zerón y los peritos de la PGR no consta en el expediente. Este hecho pone en duda toda la investigación judicial pues la presencia no consignada de Zerón, quien es director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, en el mismo lugar donde supuestamente fueron descubiertos los restos de Alexander nos muestra cómo hay una mentira en el “hallazgo oficial” y cómo pudo construirse la “verdad histórica” con un escenario falso o artificial creado para justificar la quema de los cuerpos en el basurero de Cocula.

El vacío en el proceso de investigación de este dato, de la presencia de Zerón en el afluente del río Cocula un día antes de que la PGR manifestara el descubrimiento de la bolsa negra con restos humanos, es la que sostiene la afirmación del GIEI de que se “sembraron” estas pruebas para sostener la “verdad histórica” de la quema de los cuerpos de los estudiantes de Ayotzinapa en el basurero.

Toda la investigación de la PGR se tambalea con esta mentira. Zerón, el siniestro amigo del presidente, tiene ya un historial en la construcción de “verdades históricas” como bien apunta el reportero Álvaro Delgado en su artículo “El Fabricante”, donde nos recuerda que participó en la historia del hallazgo del cuerpo de la niña Paullette Gebara Farah, a la orilla de su cama diez días después de su desaparición en marzo del 2010, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México.
 
Fuente:  http://www.proceso.com.mx/438673/la-construccion-la-mentira-oficial

jueves, 21 de abril de 2016

El mensaje de Cienfuegos.

 
De José Gil Olmos.
El caso de tortura en Ajuchitlán, Guerrero, por parte de militares y policías federales a una mujer, es uno de tantos que desde hace años se vienen denunciando en todo el país y que forman parte de esta guerra no convencional en la que están atrapadas las fuerzas armadas y policiales.

Pero si se trata de un caso más entonces por qué el general Salvador Cienfuegos salió a disculparse ante más de 25 mil soldados reunidos en la plaza Damián Carmona de la zona militar en un evento que parecía más una convocatoria de unidad ante futuras tempestades que una acción de disculpa ante la sociedad.

El general Cienfuegos ha sido protagonista en varios actos públicos en los que ha participado más con un mensaje político que como tradicionalmente lo hacía el jefe de las fuerzas armadas, con discursos institucionales.

En noviembre del 2014, por ejemplo, al participar en el inicio de construcción de un nuevo cuartel para la Policía Militar, en Monterrey, el secretario de la Defensa dijo que los militares aportaban sus mejores esfuerzos al servicio de los ciudadanos sin amedrentarse “por juicios injustos, algunos sin duda erróneos, carentes de fundamento, malintencionados y que la institución armada nacional no merece”.


El discurso del general se dio bajo el contexto de dos casos en los que las fuerzas militares estuvieron y están bajo el escrutinio nacional e internacional: las ejecuciones en Tlatlaya y los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Dijo mucho más en esa ocasión. Pidió acabar con “la indolencia, la insensibilidad, el silencio, la violencia desmedida y la complicidad” que obstruyen y limitan la verdadera esencia de la justicia. Y terminar con el rumor, la intriga y la deslealtad que, dijo, “corroen cimientos, mancillan convicciones, frenan el potencial que tiene el país y debilitan las instituciones”.

Hoy que una vez más se pone en entredicho a las fuerzas militares, que desde Estados Unidos la candidata Hilary Clinton pidió que respeten más los derechos humanos y que se difundió ese video donde se muestran a dos mujeres, una militar y otra policía, torturando a otra mujer, el general Cienfuegos vuelve a aparecer con un discurso político pero con armadura castrense.

Nada es gratuito y menos cuando Cienfuegos habló en un acto que parece desproporcionado para ofrecer disculpas como el realizado el sábado 16 en el corazón de la Secretaría de la Defensa Nacional ante miles de soldados, un día después de que se “filtró” el video de la tortura.

Contra la costumbre de guardar silencio, casi de inmediato la Secretaría de la Defensa reconoció el hecho y dijo que ya se había denunciado ante la PGR.

El mensaje del general Cienfuegos un día después pareciera tener un trasfondo más importante que una disculpa social.

En un contexto de exacerbación ciudadana, de brotes de inconformidad social por acciones desastrosas, actos de corrupción y de saqueo por integrantes del gobierno, del surgimiento de grupos de autodefensas que buscan frenar la violencia en sus lugares de origen y, sobre todo, ante los visos de grandes movimientos sociales en víspera de las elecciones del 2018, el protagonismo de las fuerzas armadas es y será importante.

Más que Cien Fuegos, el jefe del Ejército pareciera ofrecer disculpas anticipadas ante los miles de fuegos que podrían suscitarse en el país y que desde fuera se ven con preocupación porque podrían propalarse en tiempos de crisis. Ante este riesgo, ojala no sean disculpas adelantadas por lo que habrá de hacer.
Fuente:  http://www.proceso.com.mx/437761/el-mensaje-de-cienfuegos