domingo, 19 de octubre de 2014

A ver, bola de revoltosos, a ver si de veras muy chingones, que andan pintarrajeando mi ayuntamiento. #Ayotzinapa.

Lunes 3 de junio de 2013. Ayuntamiento de Iguala. Simpatizantes del Frente de Unidad Popular marchan por el centro de la ciudad y apedrean la alcaldía; los trabajadores ya habían sido evacuados. Rompen ventanas y realizan pintas con tinta negra y roja. Acusan al presidente municipal, José Luis Abarca, de haber ordenado ellevantón de ocho de sus compañeros: su líder Arturo Hernández Cardona, además de Rafael Banderas Román, Ángel Román Ramírez, Héctor Arroyo Delgado, Gregorio Dante Cervantes, Efraín Amates Luna, Nicolás Mendoza Villa y Jimmy Castro.

Van acompañados por militantes del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (Fodeg), incluido el líder frentista, Bertoldo Martínez Cruz.

También están ahí estudiantes de la normal rural… de Ayotzinapa.

Durante el bloqueo del ayuntamiento, Martínez Cruz recibe una llamada telefónica de Héctor Arroyo Delgado, uno de los ocho desaparecidos. Éste le informa de la muerte de tres de sus compañeros (entre éstos Hernández Cardona), de la huida de cuatro más, incluido él, y del paradero desconocido de un octavo.

Martínez Cruz, que realizaba una entrevista con reporteros locales cuando recibió la llamada, pone el altavoz para que su compañero, Arroyo Delgado, narre lo sucedido. Cuatro minutos y 26 segundos dura la llamada reproducida por algunos medios locales, en la que se escucha, entre otras cosas, esto:

—Yo ya me voy a la chingada de Iguala, porque me van a matar… —le dice Arroyo Delgado a Martínez Cruz.

—Oye, ¿dime quiénes fueron los otros dos compañeros que asesinaron? —pregunta el líder de la Fodeg.

—Este, cómo se llama… Ángel Román Ramírez. Y Rafael. Rafael Balderas Román.

—¿Cómo los mataron: a balazos, a golpes o qué?

—Al ingeniero (Arturo Hernández Cardona) lo chingaron desde el viernes, luego el sábado mataron a golpes a (Rafael) Balderas y hoy en la mañana que nos escapamos perdió la vida Ángel Román Ramírez. Nosotros de puro milagro estamos vivos y yo ya me voy a la chingada de Iguala, porque me van a matar. Luego nos vemos por ahí… —terminó la llamada el sobreviviente.

Los muchachos de Ayotzinapa arremeten de nuevo y con más furia contra el edificio del ayuntamiento.

Ahí, y unos días antes, el 21 de mayo, cuando los jóvenes normalistas también irrumpían en el edificio de la presidencia municipal, empezaba el encono entre los jóvenes de Ayotzinapa y el alcalde, conflicto que tendría su desenlace el 26 de septiembre pasado, cuando los estudiantes entraban a Iguala para supuestamente boicotear un acto de la presidenta del DIF, María de los Ángeles Pineda, la esposa de Abarca.

Días después de aquella llamada, el 25 de junio, Nicolás Mendoza Villa, uno de los miembros de la FUP que logró escapar, y quien era chofer de Arturo Hernández Cardona, se atreve a dar su testimonio en la notaría 47 del Distrito Federal, ante Alfredo Miguel Morán Miguel. El 12 de marzo de 2014 repite y amplía sus dichos (de los cuales MILENIO tiene copia), entonces ante el Ministerio Público del fuero común Miguel Ángel Cuevas Aparicio, adscrito a la Dirección General de Control de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero. En la averiguación previa HID/SC/010758/2013, Nicolás narra con detalle lo ocurrido aquellos días: y sí, el alcalde Abarca mató a Hernández Cardona, según sus dichos…

***

De acuerdo con la declaración de Nicolás Mendoza Villa, el alcalde José Luis Abarca (hoy prófugo), asesinó al dirigente de la FUP, Arturo Hernández Cardona, además de que ordenó la muerte de Félix Rafael Balderas Román y Ángel Román Ramírez, e instruyó para que fueran torturados otros miembros de Unidad Popular.

Nicolás Mendoza Villa, un agricultor de 43 años que solamente cursó hasta cuarto de primaria, miembro del FUP desde finales de 2013, aseguró que el 29 de mayo de 2013 el alcalde amenazó a Hernández Cardona en las oficinas del ayuntamiento de Iguala frente a siete miembros del FUP, la esposa del hoy asesinado, así como síndicos, regidores y dos representantes del gobierno estatal.

—¡Ya me tienes hasta la chingada, pendejo, tengo gente que me hace mis trabajos! —le habría dicho el alcalde al líder de la FUP, luego de negarse a firmar acuerdos de desarrollo social con dicha agrupación. El presidente municipal estaba acompañado de dos sujetos armados, uno de los cuales espetó: “Mándalo a la chingada, de todas maneras se lo va a cargar la chingada”.

Un día después, el jueves 30, luego de una jornada en la que los miembros del FUP bloquearon la caseta de Puente de Ixtla, poco después de las 17:00 horas, siete de ellos viajaban en una camioneta Honda Pilot rumbo al centro de Iguala y fueron interceptados por un comando que se transportaba en dos vehículos, una camioneta Explorer y una Jeep Cherokee. Intentaron bajarse y huir, pero fue imposible: Hernández Cardona recibió un disparo en la pantorrilla derecha al intentar bajar de la camioneta y los sicarios tomaron control del vehículo sometiendo a los ocupantes, salvo uno que sí logró huir corriendo, según el relato de Nicolás.

Transcurrió alrededor de media hora y los vehículos tomaron un camino de terracería. De pronto se detuvieron en una brecha y obligaron a sus detenidos a caminar alrededor de 300 metros hacia arriba, hacia el monte. Ahí había más sicarios que se transportaban en otro vehículo diferente. Llegaron a unos matorrales espinosos. Según el declarante, varios de ellos mencionaron varias veces que pertenecían al cártel de Guerreros Unidos. Les vendaron los ojos. De pronto se acercó un hombre y dijo:

—A ver, bola de revoltosos, a ver si de veras muy chingones, que andan pintarrajeando mi ayuntamiento.

Nicolás Mendoza Villa afirma que al de la voz lo reconoció de inmediato: era el jefe de la policía de Iguala, Felipe Flores Velázquez. Más tarde, ya de noche, les quitaron las vendas y los golpearon y torturaron con un látigo de alambre y una tabla en forma de paleta. Luego los amarraron de pies y manos. Dos de los criminales escavaron la tierra para hacer una fosa. Alrededor de la medianoche arribó al lugar el presidente municipal, quien ordenó una nueva sesión de tortura. Al final, el alcalde se dirigió hacia Arturo Hernández Cardona:

—Qué tanto estás chingando con el abono y te dabas el gusto de pintar mi ayuntamiento. Ahora yo me voy a dar el gusto de matarte…

El jefe policial levantó del piso al líder de la FUP y lo condujo al lado de la fosa recién escavada, junto a unos árboles. El alcalde le puso el cañón de un arma larga junto a la mejilla, del lado izquierdo. Y jaló el gatillo. El ingeniero Arturo Hernández Cardona cayó al lado de la fosa. Uno de los sicarios lo empujó hacia el hoyo. El jefe policial aconsejó a su jefe, al alcalde:

—Métele otro putazo para que se lo lleve la chingada, porque ya va a llover. Abarca apuntó su arma hacia la fosa y volvió a disparar, cuenta en su declaración ministerial Nicolás. Empezó a llover. No taparon la fosa, que se llenó de agua. Luego también los sicarios mataron a Felix Rafael Banderas Román y lo echaron a la misma fosa.

El domingo 2 de junio asesinaron a Ángel Román Ramírez en un intento de huida cuando trasladaban los dos cuerpos de los asesinados a Mezcala para arrojarlos ahí.

Al día siguiente por la madrugada el declarante y tres personas más que también estaban cautivas, huyeron…

LA AMENAZA DE LA ESPOSA DEL MUNÍCIPE

Justino Carvajal, síndico administrador de Iguala, fue asesinado el 8 de marzo de 2013. El 21 de mayo de 2013 Arturo Hernández Cardona organizó una protesta para solicitar una audiencia.

Integrantes de Unión Popular y jóvenes encapuchados, normalistas de Ayotzinapa, según periodistas de Iguala, ingresaron al palacio municipal a realizar pintas. Acusaron a Abarca del homicidio de Carvajal.

De acuerdo con un trabajo con texto y fotos del portal La Silla Rota, una semana después, el 28 de mayo Arturo Hernández Cardona acudió a una sesión pública del cabildo, en la que también estaba su esposa, la regidora de Desarrollo Rural, Sofía Lorena Mendoza Martínez. Además del alcalde y los regidores, estaba presente María de los Ángeles Pineda, mujer del presidente municipal, cuyos hermanos han sido señalados por tener vínculos con cárteles de la droga. Ahí, al tomar la palabra, Hernández Cardona insinuó que el alcalde estaba detrás del asesinato de Carvajal y que era un criminal.

El alcalde se retiró del lugar. Su mujer lo seguía, pero de pronto volvió sobre sus pasos para increpar a Hernández:

—No sabes con quién te metes cabrón, te va a cargar la chingada si sigues así… El delincuente eres tú, hijo de la chingada. Te vas morir. ¡Te vas a morir! No sabes con quién te metes... —le habría gritado a Hernández, Cardona, según testimonios recogidos por el portal citado.

Dos días después Hernández Cardona desapareció. Cuatro días después apareció muerto…
De Milenio.

sábado, 18 de octubre de 2014

Comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo. (SUMAMENTE IMPORTANTE).

 
 Al pueblo de México:
Al pueblo de Guerrero:

Compañeros, les hacemos llegar nuestro posicionamiento político sobre los acontecimientos de las recientes semanas en el país y en especial en el estado de Guerrero.

I.- Espectacular obra de teatro

Un espectacular acto histriónico ha tenido lugar, hace unos días,en Bucareli, donde connotados representantes de la alta esfera política mexicana desarrollaron en un escenario a modo, casi fantástico,bajo una fuerte lluvia otoñal, en mangas de camisa, con una sobreactuación evidente, tratando de parecer muy “graves” y al mismo tiempo muy “joviales”, “casuales” y “naturales”, el papel de funcionarios públicos “preocupados y ocupados” en resolver algunos cuantos aspectos del derruido sistema educativo nacional. He ahí la cartelera del “Teatro de aventura juvenil”.

Detenciones de “grandes capos” del crimen organizado son presentadas en rápidas y sucesivas temporadas de una cartelera teatral basada en la “novela policiaca” más ramplona, una especie de Los intocablesal estiloCantinflas: mucho ruido y pocas nueces.

Y para “hacer sombra” a Broadway, una escenificación dedicada a la apertura comercial fanática, que no se sustenta en ninguna base científica sino sólo en una fe ciega en las exportaciones sin valor agregado y en la contención salarial generalizada, cosas que supuestamente pondrán “en marcha” a una república bananera como México hacia la Tierra Prometida. Se trata de una obra hablada en un áridoespanglés,un idioma como el que inventan los niños en sus juegos fantásticos, un idioma que nadie entiende, que realmente no existe, pero con el que los protagonistas se afanan en convencer, no con pocos tropiezos, a un público expectante y emocionado, de las bondades de aquel dicho salinista de 1993: “…México no quiere ayuda de Estados Unidos, quiere competir con Estados Unidos…”Una adaptación de La rosa de Guadalupe al estilo de las “inescrutables maneras en que se manifiesta” el capital financiero.

Eso es la política mexicana. Una espectacular obra teatral. Tras bambalinas, en los vestidores, todos los actores saben que sólo están representando una gran farsa. La escenografía es grotesca, demasiado acartonada; no tiene nada de arte, ni luce natural ni espontánea, simplemente porque no es sincera ni verdadera. Todos saben que los actores son pésimos, que no tienen talento artístico alguno; todos saben que el libreto es poco creíble, que está hecho al vapor y plagado de ocurrencias absurdas; todos saben que la escenificación en general es mediocre y que lo único que la salva son los efectos especiales.

La política en México es una súper producción teatral. La política en México es politiquería, y de la más barata. Los pocos roles protagónicos están ocupados por los hijos y allegados de los directores de la compañía teatral y de los dueños del teatro. No obstante, hay, como en toda gran puesta en escena, un considerable número de actores de reparto, gente que no dice nada, que no actúa nada, que sólo llena el espacio vacío: aburridose intrascendentes personajes de relleno.La política en México es un teatro de cínicos para cínicos, deactores y espectadores cínicos.

II.- Afuera del teatro

No es casual lo sucedido hace unas semanas en Iguala, Guerrero; es consecuencia obligada de un paulatino proceso de descomposición social en todo el país. Demuestra que la base económica del país se está desmoronando. Muestra que los “cambios estructurales” son sólo cambios de fachada que no conducen a nada extraordinariamente bueno: la desigualdad social sólo se agudiza día con día.

El tema del “crimen organizado” se ha convertido en un clisé y en una excusa genial para encubrir un hecho cada vez más inocultable: el “crimen organizado” es el poder político. Si todas las políticas de seguridad implementadas desde el poder han fracasado, eso se ha debido a una sola razón: hay una organización criminal más compleja y poderosa que permea al propio “crimen organizado” y ésta se llama gobierno mexicano. Una prueba de ello es el juego perverso y tramposocon el que el gobierno del PRI trata de remarcar la innegable vinculación del PRD en los sucesos criminales de Iguala. Pero eso, en sentido estricto, se vuelca sobre el mismo PRI por una razón histórica: ¿qué es de buena parte de la dirigencia del PRD? ¿No son, muchos de ellos, mafiosos del PRI conversos a “demócratas” del PRD? El origen turbio y corrupto de esos políticos proviene del PRI, el ala mafiosa triunfante de la Revolución Mexicana. Los dirigentes más honestos del PRD quedaron atrás, en la historia, luego de ser asesinados por el PRI. Por lo demás, eso de que hay avances en el asunto de la “seguridad pública” es un argumento muy frágil. Cualquier mediocre es mejor que aquellos aspirantes a nazis que gobernaron México durante 12 años.

De lo anterior se deriva también el hecho incontestable de que los únicos referentes viables en materia de seguridad en el territorio nacional han sido y son independientes del gobierno y tienen relación con, por ejemplo, la rica experiencia de las Policías Comunitarias en diferentes partes del país.

Por otro lado, consideramos un error político, por innecesario, la agresión contra Cuauhtémoc Cárdenas y en especial contra Adolfo Gilly. Pero lo dicho por Cárdenas a la prensa, en el sentido de culpar de los hechos a grupos “sectarios”,lo muestra al menos con una visión poco autocrítica, como perredista que es. Sin embargo, apelamos a que el movimiento social mantenga la calma y logre con el tiempo apuntar mucho mejor sus baterías y a ampliar la mirada.

El cacicazgo regional es una manifestación propia de las dictaduras. No es exacto hablar de la “colombianización” de México, porque lo que sucede en este país rebasa, a veces, lo acontecido en Colombia. Sí, en ambos países hay orígenes similares, caminos comunes (los gobiernos de ambos países son rastreros sirvientes de Estados Unidos) y por consiguiente no pueden tener más que destinos infernales parecidos, pero aun así nada es exactamente igual. En México, incluso, a veces las cosas son únicas, monstruosas, sin antecedente alguno en el mundo. Y es obvio que esto suceda, al ser México una de las dictaduras más patéticas del mundo.

Hace unos años era complicado demostrar que México es una perversa dictadura, no porque no tengamos elementos a la mano, sino porque en ese entonces tenía lugar la llamada “transición democrática” y mucha gente se creía ese libreto infantil, ese “sofisma” de la democracia. Pero ahora que los poderes políticos locales “matan en caliente” ysin recato alguno a los inconformes; que lo hacen confiados en que así “desaparecerán los problemas” queda más claro que en México hay una terrible dictadura. No hay, evidentemente, una “dictadura perfecta”; pero sí hay una dictadura de clase, de pequeñas y grandes colectividades de poder económico y político, que tienen un necio afán por “perfeccionar” su podrida dictadura, la que es, repetimos, pariente directa del ala mafiosa que triunfó en la revolución mexicana.De cacicazgo compinche se nutre esa dictadura. ¿O acaso, por poner algunos ejemplos, Slim, Azcárraga y Salinas Pliego no son sino vulgares caciques de las telecomunicaciones? Son caciques de la etapa neoliberal, llamados “empresarios” pero cuyas haciendas, tiendas de raya, industrias textiles e ingenios cañeros ahora se denominan Telmex, Televisa, TV Azteca, etcétera. Los que siguen diciendo que México es una democracia son los que están dentro del teatro que describimos párrafos arriba.

III.- Pronunciamiento

1.- Hacemos pública nuestra solidaridad plena hacia los familiares y compañeros de las víctimas mortales, heridos y desaparecidos en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre pasado. Nos sumamos a la exigencia de que los desaparecidos sean presentados sanos y salvos.

2.- Consideramos que es importante hacer recaer la responsabilidad de tales hechos en los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal. Es esencial no dejar fuera de responsabilidad al gobierno federal, porque desde el mismo día de los acontecimientos actuó de manera omisa y tremendamente oportunista. Presumimos que supo y sabe con cierto lujo de detalle lo que sucedió aquel día, pero está actuando de tal manera que pretende reducir la responsabilidad a los ámbitos municipal y estatal. Mucha de su actuación francamente teatral ante los estudiantes del IPN fue influida por los acontecimientos en Ayotzinapa y responde también a un intento inútil de ocultar su innato carácter represivo, comprobado también, con creces, en Tlatlaya, Estado de México, unas semanas antes.

Pero no sólo eso, debemos recalcar que el origen de los principales problemas sociales en Guerrero es federal. Los grandes problemas de las escuelas normales rurales tienen su origen en el profundo desprecio hacia la educación rural por parte de todos gobiernos federales que se han sucedido en décadas… La economía federal dicta la miseria de los estados y municipios. Quien sepa algo de los Planes de Desarrollo Municipal sabe que están subordinados a los Planes Estatales de Desarrollo y que estos a su vez están condicionados por el Plan Nacional de Desarrollo. Por eso a los municipios les llega una miserable cantidad de recursos económicos que los condena al subdesarrollo crónico.

A habitantes de los estados como Guerrero les han asignado un futuro de “camareros”, de cantineros, de sirvientes y sexo-sirvientes de turistas, nacionales y extranjeros. Ningún gobierno federal jamás ha impulsado un proyecto serio de educación, de salud, de vivienda digna, de ciencia y tecnología, de industrialización para Guerrero. Como ahora, han preferido dilapidar cuantiosos recursos económicos eninnecesarios aeropuertos internacionales que sólo reflejanuna visión miope y centralizada del poder en el DF y el Estado de México, antes que impulsar un proyecto de desarrollo social de larga envergadura para Guerrero.

3.- Nos parece muy acertado y necesario prestar desinteresadamente un amplio acompañamiento social, jurídico y multidisciplinario a las víctimas de tales sucesos, sobre todo por parte de las organizaciones sociales independientes. Pensamos que es ineludible llevar al gobierno mexicano ante las instancias jurídicas internacionales y mostrar ampliamente en el exterior la verdadera imagen de lo que sucede en México, donde todos los derechos humanos se violan de manera sistemática e impune. Debe lograrse un alto a los asesinatos, desapariciones y a todo tipo de violaciones a los Derechos Humanos en México.

El gobierno mexicano, insistimos, es un represor innato, de múltiples recursos criminales, por lo que urge también que de su lado el movimiento social asuma con seriedad medidas prácticas que reduzcan el margen de acción del poder brutal que nos gobierna.

Sin embargo, es importante entender muy bien que la “justicia” no se reduce a lo jurídico. La verdadera justicia es de carácter social, lo que significa lograr importantes avances en educación, salud, vivienda, trabajo, etcétera. Por poner un ejemplo, es forzoso lograr en este momento el reforzamiento permanente de todas las Escuelas Normales Rurales del país, en todos los planos, sobre todo el financiero. Lo mismo aplica para que la CNTE refuerce su posición negociadora ante el gobierno. Este es el mejor momento para ello.

4.- Este punto queremos iniciarlo con algunas preguntas concretas, para reflexionar acerca de la necesidad de un diálogo entre todos:

A.- ¿Está ya maduro el movimiento social del país para que de manera independiente pueda financiar, organizar y dirigir en todos los aspectos un medio de comunicación audiovisual, como por ejemplo un canal de TV abierta, nacional, autosustentable y alternativo? ¿El pueblo mexicano estaría dispuesto a financiarlo e impulsarlo a través de una gran colecta nacional y de la movilización social?

B.- ¿Sería posible que el movimiento social dejara de desgastarse, en la medida de lo posible, en manifestaciones pequeñas que no son a veces muestras de fortaleza sino de debilidad organizativa y que pudiera concentrarse en preparar unas cuantas pero poderosas movilizaciones que de verdad pudieran paralizar al menos grandes regiones del país, por ejemplo la región comprendida por Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, es decir, el sur mexicano?

Hacemos un llamado respetuoso a todas las organizaciones sociales, a todos los colectivos de derechos humanos, a todos los periodistas honestos, a todos los estudiantes, a todos los profesionistas, a todos los sindicatos, a todos los colectivos, a todas las organizaciones político-militares, etcétera, a buscar la manera de construir un canal de diálogo abierto y democrático que nos permita conocernos y entendernos mejor, a estudiar con seriedad y paciencia la solución que sólo de manera independiente al gobierno deberemos resolver. Eso, tal vez, nos conducirá con el tiempo a emprender acciones generales y coordinadas.

No hablamos de un Frente, no hablamos de la Unidad Nacional, no hablamos de discutir nuestras coincidencias y diferencias, que las tenemos; hablamos de CONSTRUIR un canal ABIERTO y MADURO de DIÁLOGO. El cual puede irse construyendo primero de manera bilateral, hasta llegar después a un proceso multilateral. Lo importante es que este DIÁLOGO esté enfocado en PROPUESTAS Y SOLUCIONES. Tenemos miles de problemas; hablemos de ellos y entre todos encontrémosles soluciones.

No proponemos que este Diálogo Nacional en México, pero abierto también al mundo, tenga de antemano un programa, un plan de acción, una dirigencia colegiada, nada de eso… Proponemos ser más honestos con nosotros mismos y más humildes y construirlo todo desde abajo, dialogándolo todo. No proponemos DISCUTIRLO todo, sino DIALOGARLO todo, sobre todo lo que en este momento sea más necesario para avanzar en la lucha.

Podemos establecer unos cuantos bloques temáticos importantes para que todos, abiertamente, podamos dialogarlos con todos. No proponemos llegar necesariamente a conclusiones fatales inmediatas, sino conocer el arco iris de posibilidades organizativas que tiene el pueblo de México y el mundo.

Paso a paso veremos, de manera natural, hasta dónde y con quién es posible avanzar hacia el entendimiento, hacia la coordinación, hacia la unidad… y también saldremos enriquecidos de ideas y propuestas.

Para que no todo fuerael caos, nosotros proponemos una tríada de coordinadores vinculados a la academia o al periodismo y que hayan demostrado una trayectoria seria, objetiva, honesta y solidaria hacia el movimiento social. Pero abrimos la propuesta general para que otras organizaciones la enriquezcan. Al respecto, y como prueba de que nos interesa dialogar y encontrar mejores cauces y el avance organizativo del país podemos decir que nuestra propuesta es por ahora la de un periodista y dos académicos intachables, cuyo nombre nos reservamos por ahora. Pero al mismo tiempo aclaramos que no nos interesa promover vanguardismo alguno; nos interesa incentivar el diálogo.

Cada tema sería calendarizado para que todas las organizaciones tuvieran tiempo de estudiarlo, razonarlo y encontrarle propuestas de solución.

Nosotros participaríamos a través de este tipo de comunicación o por medio de nuestro periódico Verde Olivo.

Si esta propuesta es rechazada o ignorada no nos importará mucho, pero sí nos importará que el resto de los que quieren ver avanzar la organización del pueblo mexicano hagan propuestas alternativas. Lo que queremos es dialogar y avanzar.Estamos convencidos de que quien quiera de antemano “dirigir” o “encabezar” el movimiento social en México no sólo hará evidentesu locura inaudita, sino que además sólo logrará aislarse y generar más división en el movimiento social. Estamos y estaremos atentos a cualquier propuesta organizativa seria basada en el diálogo, el respeto, el entendimiento, el acuerdo, la solidaridad y la camaradería.

5.- Por último, reafirmamos nuestra convicción de seguir adelante en la lucha revolucionaria, de manera seria y callada, como lo hemos venido realizando en los años recientes, renunciando a todo acto lleno de futilidad y bombos innecesarios.

Nos motiva también el hecho de que parte de nuestra colectividad es de origen guerrerense. Nos enorgullecemos mucho de ello. Por lo tanto, no nos es ajena la tierra guerrerense, la del Plan de Iguala ni la dela Tixtla donde se asienta la histórica Normal Rural “Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, la normal del maestro Lucio Cabañas. No nos es ajena esa Tixtla que, en palabras del también oriundo de ese lugar, don Ignacio Manuel Altamirano, “se enorgullece de haber visto nacer en su seno a aquel egregio insurgente y gran padre de la patria que se llamó Vicente Guerrero […] esa ciudad pobrísima, oscura y desconocida”… a fuerza de olvido, desprecio y maltrato de los gobiernos federal, estatal y municipal. No lo olviden, LOS TRES PARTIDOS Y LOS TRES NIVELES DE GOBIERNO SON LOS CULPABLES.

¡Vivos se los llevaron!
¡Vivos los queremos!

Tixtla de Guerrero, Guerrero, a 15 de octubre de 2014.

¡Por la revolución socialista y la liberación nacional!
¡La lucha popular revolucionaria!
¡Patria libre!
¡Y socialista!

Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo
FARP

jueves, 16 de octubre de 2014

"Yo podría ser el Che": Genaro Mesa, normalista de #Ayotzinapa.

Diego Genaro Mesa es todo ideales. Marx, Engels, Lenin… Admira la trinidad comunista. Para él, nada la supera, salvo el mito, el icono guerrillero del Che Guevara. “Yo podría ser el Che”, afirma con ojos brillantes.

Diego Genaro es imberbe, de escasa estatura y difícilmente se le puede imaginar cruzando la Sierra Maestra con un fusil en la mano, pero este estudiante de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa parece estar hecho del material con el que se forjan muchos sueños aquí en Guerrero, en el sur profundo de México. Una aleación en la que nunca falta la pobreza. A sus 23 años, Diego Genaro sabe bien lo que es eso. Hijo de un campesino de la Costa Chica, ha trabajado desde los 11 años. En casa no entraban más de 100 euros al mes. Y eran siete hermanos. De todos ellos, él descollaba como el más avispado. Por eso decidió dejar atrás los frijoles y tomates para estudiar y convertirse en maestro. Y además, si la oportunidad lo permitía, hacer la revolución. Ese momento parece llegado.

Con la matanza de Iguala y la desaparición de 43 de sus compañeros de escuela, la campana de la sublevación ha sonado para él y muchos otros. “Esto es como la matanza de 1968 en Tlatelolco, sólo que aquí han asesinado normalistas. Vamos a luchar”, proclama sentado en el patio de Ayotzinapa. Hace un día soleado y una suave brisa ondea las 17 banderas rojas que presiden el patio. Tantas como escuelas normalistas hay en México. “Todos van a venir y seremos una gran fuerza”, explica Genaro.

Y no se equivoca del todo. Aunque el paso del tiempo haya quitado la pátina heroica a las escuelas normales (magisterio), estas siguen representando un poder, ajeno al narco y bien anclado en las zonas donde sobreviven. Nacidos al calor de la Revolución Mexicana de 1910, estos centros supusieron en las primeras décadas del siglo XX una formidable cuña en la lucha contra el analfabetismo. Los maestros que salían de sus aulas, de la misma extracción que sus alumnos, pusieron una semilla de modernidad en una sociedad agraria profundamente estancada.

Pero la industrialización fue arrinconando este modelo. Solo sobrevivió en las zonas más depauperadas de México, manteniendo la llama revolucionaria, pero ya fusionada con el marxismo radical. La escuela de Ayotzinapa, con su organización asamblearia, sus 540 alumnos y su titulación universitaria, es quizá el mejor ejemplo de ello. De sus recintos salieron los guerrilleros Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas. Dos leyendas mexicanas a las que Diego Genaro admira, aunque palidecen frente a su Che Guevara.

—¿Le gustaría ser revolucionario?

—No me gustaría, ya lo soy.

—¿Y tomaría las armas?

—Si es necesario, sí.

—¿Y en qué caso sería necesario?

—Si hacen desaparecer y asesinan a mis compañeros. Sería justo ante tanta sangre.
 
 Diego Genaro afirma estas cosas con cierta grandilocuencia. Sabe que estos días vive un momento histórico y le gusta adoptar un papel a la altura. El día anterior, los normalistas prendieron fuego al palacio de Gobierno de la capital y, aunque no lo digan abiertamente, él y sus compañeros están preparando nuevas “acciones” contra ese Ejecutivo al que culpan de todos sus males. “No pararemos hasta que nos traigan a nuestros compañeros”, explica confiado.

Pero si se mira de cerca, hasta su revolución tiene algunos límites. En especial uno del que nadie habla dentro ni fuera de la escuela. Uno que sella las bocas en Guerrero. Uno que, según las investigaciones, apretó el gatillo contra sus compañeros la salvaje noche del 26 de septiembre y luego desolló y vació las cuencas de los ojos a su compañero Julio César Mondragón. El narco. El innombrable. Ante él, hasta el joven revolucionario titubea. Y cuando se le pregunta si les atacaría como a tantas otras instituciones capitalistas, responde en un arranque de franqueza: “No, porque sabemos lo que hacen”.

De la misma opinión es José Luis, normalista de tercer grado, otro admirador absoluto del Che, y que gusta de hablar en primera persona del plural, aunque esté medio tumbado, pintando un cartel para la manifestación de la tarde. “Con ellos lo tenemos difícil. Todo el mundo les tiene miedo; actúan de forma descomunal”, admite, para luego explicar que la lucha social se desarrolla en tres fases: la intelectual, la pacífica y la armada. “En esta última tiene que ser el pueblo el que se levante”, puntualiza.

A pocos metros, una madre con los ojos llorosos pide que no se haga demasiado caso a lo que dicen los jóvenes. “Si quieren lograr algo, tendrán que ser pacíficos”, sentencia. Lleva ropa y bolso de marca. Está harta de tanta espera, de tanta falsa esperanza, y habla con claridad. “¿Por qué no nos dicen lo que ha ocurrido? ¿Por qué no dicen que los han matado? ¿Por qué nos engañan así?”. Para ella, la verdadera revolución es que se sepa la verdad.
 
De El País.

martes, 14 de octubre de 2014

No hay gobierno. #Ayotzinapa.

 La foto impresiona: el joven efectivo de la Policía Federal que vigila el sitio en el que fueron encontradas fosas con restos humanos en Iguala sostiene, sin esfuerzo aparente, una ametralladora M-60 de diez kilos de peso. Era el arma con la que la infantería estadunidense se abría paso en los arrozales de Vietnam y en los vecindarios polvorientos de Faluya, aunque al norte el río Bravo se le considera obsoleta y ya está siendo remplazada por un nuevo modelo. El personaje de la gráfica tiene el dedo nervioso pegado al guardamonte y la canana de cartuchos, colocada a modo de banda presidencial holgada, le cuelga por debajo de la rodilla. Por si se le acaban esos cartuchos porta, además, un estuche con varios cargadores, chaleco antibalas, casco con gogles, un kefiyeh palestino enrollado en el pescuezo –último grito de la moda entre las fuerzas especiales y cuerpos contrainsurgentes: expropiar el emblema mundial de los insumisos– y el distintivo reglamentario con bandera, escudo y nombre del país, México, pegado al hombro. Lo único que desentona con la imagen de guerrero feroz es su mirada de inocencia; en ella queda claro que el muchacho no tiene la menor idea de lo que está haciendo.
No es el único. El gobierno federal custodia ese sitio –relevante sólo para la investigación criminalística– como si se tratara de una central nuclear, pero allí sólo hay unos hoyos en los que el 4 de octubre fueron encontrados restos humanos que podrían pertenecer, o no, a algunos de los estudiantes normalistas secuestrados por la policía de Iguala entre el 26 y el 27 de septiembre y desaparecidos desde entonces. Han aparecido más fosas, pero hasta ayer, lunes 13 de octubre, ni la autoridad federal ni la estatal habían informado con claridad quiénes ni cuántos son los muertos hallados en ellas. Más allá de cualquier escrúpulo, ambas instancias parecen más preocupadas, la primera, por utilizar la barbarie policial del municipio para destruir políticamente al gobernador guerrerense y a su partido, el PRD, y éstos, por aferrarse a como dé lugar a esa posición de poder.
Mientras la Federación exhibe el poderío de sus policías acordonando agujeros macabros pero vacíos, las balaceras, los asesinatos y los levantones prosiguen su curso en la normalidad sangrienta impuesta por Felipe Calderón y combatida por Enrique Peña Nieto con el viejo método de esconderla bajo la alfombra, pero ni así: los muertos se desbordan por todas partes y los homicidios de estas semanas en Chihuahua, Acapulco y Ecatepec son una muestra. Uno se pregunta por qué la prioridad de resguardar cementerios clandestinos con cuerpos de asalto por sobre la necesidad de custodiar vidas y la respuesta inevitable es que las vidas no importan tanto como la imagen mediática. Hay que preocuparse sólo cuando los asesinatos empiezan a deteriorar la percepción del país entre los inversionistas extranjeros, como dijo el fin de semana Luis Videgaray con un cinismo asombroso a propósito de los jóvenes muertos y desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa. Los muertos que para el secretario de Hacienda constituyen un riesgo de disuasión financiera son, en manos del PRI y del PRD, instrumentos de campaña de cara a procesos electorales próximos. Así estamos.
Desde luego, la ineptitud y la indolencia de Ángel Aguirre Rivero ameritan su salida del cargo a la brevedad, pero no es el único caso. A dos años de instaurado el peñato, la Segob, la PGR, el Cisen (¿qué hacía el Cisen mientras la delincuencia organizada se apoderaba de Iguala? ¿Buscaba con microscopio agentes del Estado Islámico infiltrados en el territorio nacional?) y el propio Peña Nieto han incumplido en forma escandalosa, exasperante e inadmisible, su obligación de garantizar la seguridad pública y el derecho a la vida de las personas, que es el principal deber de un gobierno. En este sentido, los muchachos de Ayotzinapa muertos y desaparecidos confirman la desaparición de todo sentido nacional en una institucionalidad utilizada no para servir a la población sino para saquear, entregar el país al extranjero y pasear por el mundo la frivolidad oligárquica en un avión de 7 mil millones de pesos.
Localizar y presentar a los estudiantes de Ayotzinapa debe ser la última tarea de Aguirre y también la última de Peña. Y después de eso es necesario que ambos pidan licencia a sus cargos respectivos porque gobierno, lo que se llama gobierno, aquí no hay.
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lunes, 13 de octubre de 2014

El alcalde y su esposa bailaban. Afuera había cadáveres.

Nicolás Mendoza Villa lo recordaría meses después por escrito en una notaría de la Ciudad de México. A las seis de la tarde del 31 de mayo de 2013, el ingeniero Arturo Hernández Cardona y él vieron cómo dos sicarios empezaban a cavar la que iba a ser su fosa. Ambos estaban presos en un paraje desconocido de Guerrero. Un día antes, les habían secuestrado, pistola en mano, en la carretera hacia Tuxpan junto a otros compañeros de la Unidad Popular, un movimiento de defensa de los derechos de los campesinos. Durante horas les habían torturado con un látigo de alambre. El peor parado había sido su líder, Hernández Cardona. Ya de noche llegaron al lugar dos hombres bien conocidos. Andaban tranquilos y con una cerveza Barrilito en la mano. Eran el alcalde Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y su jefe de policía, Felipe Flórez Vázquez. El regidor, con quien Hernández Cardona había mantenido agrias disputas, la última, dos días antes en su despacho municipal, se adelantó unos pasos y ordenó que torturaran otra vez a su adversario político.

—¡Ya que tanto estás chingando, me voy a dar el gusto de matarte!, gritó el alcalde.

Acto seguido, su jefe de policía levantó al ingeniero del suelo y, siempre según esta versión ante notario, lo arrastró unos diez metros hasta la recién terminada fosa. Ahí, el alcalde de Iguala le disparó primero a la cara, luego al pecho. El cadáver quedó al descubierto, mientras el cielo oscuro de Guerrero se rompía y empezaba a llover. Otros dos dirigentes de Unidad Popular fueron asesinados.

El hombre que asegura haber visto todo esto y pudo escapar para contarlo fue Nicolás Mendoza Villa, chófer del ingeniero asesinado. Mendoza prestó testimonio ante notario, la esposa del ingeniero presentó denuncia, la prensa aireó el caso y algunos conocidos políticos mexicanos exigieron responsabilidades. La Procuraduría respondió acumulando ocho tomos de diligencias. Pero, como tantas veces sucede en México, nada ocurrió. El alcalde de Iguala siguió gobernando como antes, inaugurando centros comerciales y posando alegre con sus camisas ceñidas y desabotonadas hasta la mitad del pecho. Unas fotos almibaradas donde siempre aparece su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa. “Desde entonces reina el miedo en Iguala”, afirma Sofía Mendoza Martínez, concejal del PRD y viuda de Hernández Cardona; una de las pocas personas capaces de romper el círculo del terror y acusar al alcalde mucho antes de que se convirtiese en el hombre más buscado de México por la matanza de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes de magisterio en un oscuro enfrentamiento con la policía y el narco el 26 de septiembre.

El paradero de Abarca es un misterio. Los investigadores dan por hecho que ha abandonado Iguala y dejado atrás los frutos de una misteriosa escalada social que, desde su puesto familiar de vendedor de sombreros de paja y huaraches (sandalias), le abrió las puertas a un emporio de propiedades y negocios. Desde esta plataforma saltó a la política en 2012 con apoyo de un exsenador del PRD, y pese a su inexperiencia ganó las elecciones de Iguala. La culminación de un sueño. O de una pesadilla. El municipio, de 130.000 habitantes, es la tercera ciudad de Guerrero, histórica cuna de la bandera mexicana y un enclave estratégico para los movimientos del narco.

En su ascenso le acompañó su esposa, una mujer de carácter duro, cuya cercanía dibuja una sombra oscura. Dos de sus hermanos sirvieron a las órdenes del histórico capo Arturo Beltrán Leyva. Pero tuvieron una carrera corta. Ambos fueron ejecutados en 2009 cuando se quisieron separar del llamado Jefe de Jefes. Un tercer hermano, aún vivo y recientemente detenido, penó por narcotráfico y ahora se presume que es uno de lo cabecillas de los Guerreros Unidos, el sanguinario cartel surgido de las cenizas del imperio de Beltrán Leyva y que controla Iguala. Para culminar la trama familiar, la madre ha sido señalada por los servicios de inteligencia como testaferro del narco.

En una tierra con una tasa de homicidios tres veces mayor que la mexicana y 20 veces la española, las palabras de una mujer con estas credenciales eran escuchadas con mucha atención. A medida que pasaban los meses, su participación en los asuntos políticos, según admiten dirigentes del PRD, fue cada vez mayor, hasta el punto de que ya pensaba postularse como candidata a la alcaldía en 2015. Para ello había logrado ser elegida consejera estatal del PRD y dirigía un organismo municipal, el denominado Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Nada parecía capaz de frenarla. O eso era lo que se pensaba hasta la noche del 26 de septiembre. Ese viernes tenía que ser un día grande para ella. Presentaba el informe de actividades del DIF en la plaza de las Tres Garantías, en el zócalo de Iguala, un espacio reservado para las grandes ocasiones. Para muchos suponía el pistoletazo de salida de su carrera electoral.

El acto empezaba a las seis de la tarde, justo a la hora en que dos autobuses procedentes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, un semillero de la izquierda radical mexicana, entraban en el municipio. El grupo, formado por estudiantes de magisterio de 18 a 23 años, acudía a la ciudad a recaudar fondos para sus actividades. La policía municipal estaba esperándoles. Sus enfrentamientos con el alcalde y su esposa eran notorios. Ya después del asesinato del ingeniero Hernández Cardona habían atacado el ayuntamiento y señalado al regidor como culpable. Esa tarde, tras dar vueltas por la ciudad, se dirigieron hacia el zócalo.

Un informe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) avanzado por El Universal señala que la esposa del alcalde pidió al director de la policía municipal, Felipe Flórez Velázquez, que impidiera la llegada de los jóvenes. La orden, cómo no, fue obedecida. No tardó en darse el primer encontronazo entre los agentes y los normalistas. Hubo gritos y algún enfrentamiento físico. Lo habitual. Los estudiantes se retiraron hacia la estación de autobuses. Allí se apoderaron de tres vehículos para volver a su escuela. Pero a la salida les esperaban los agentes. Esta vez hubo tiros. Los normalistas se defendieron a pedradas y lograron romper el cerco. El alcalde, informado de la algarada, pidió entonces, según el citado informe, un escarmiento. Fue entonces cuando alguien llamó a la muerte. En sucesivos ataques, la policía, con apoyo de sicarios de Guerreros Unidos, inició una salvaje persecución de los jóvenes. A tiros mataron a dos, a otro lo desollaron vivo y le vaciaron las cuencas de los ojos. Tres personas más, entre ellos un chico de 15 años, murieron a balazos al confundir sicarios y agentes un autobús que transportaba a futbolistas de Tercera División con normalistas. Y otros 43 estudiantes fueron secuestrados por los policías y supuestamente entregados a una fracción ultraviolenta de Guerreros Unidos llamada Los Peques. El pánico se apoderó de Iguala. Bares y comercios cerraron sus puertas. Pero de todo ello, el alcalde y su esposa, según su propio testimonio, nada supieron. Ellos acudieron a una fiesta y bailaron juntos rancheras mientras fuera, en una noche sin apenas luna, la barbarie rugía.

Nadie les creyó. Pero tampoco nadie les detuvo. A los dos días de la matanza, tras pedir licencia del cargo y asegurarse mediante un juez federal de que como aforado no podía ser arrestado hasta nueva orden, Abarca y su esposa se esfumaron. Lo mismo hizo el jefe de la Policía Municipal. México, desde entonces, se ha visto cara a cara con la negrura de 43 desaparecidos y unas fosas repletas de cadáveres. Ellos aún siguen libres. Y el asesinato del ingeniero Hernández Cardona, sin culpable.

De El País.

MI HIJO, EL NORMALISTA.


Imagina que tienes un hijo, si ya lo tienes, imagínate quitándote el pan de la boca, trabajando de sol a sol para él. Lo ves crecer con el orgullo de tu sacrificio y lo imaginas un día llegando alto, mucho más de lo que tú pudiste llegar. Sabes que el sufre por no poder estar contigo y tú a la vez sacrificas su presencia con la esperanza de ver coronada la espera cuando algún día lo llamen “maestro”; porque como tú no pudiste estudiar, en la calle te hacen de menos, en los grandes festines tú no tienes lugar, y existen un sinnúmero de cosas a las que jamás tuviste acceso y no quieres lo mismo para él.

Lo has visto partir tantas veces con el estómago vacío, y ha logrado llegar hasta la carrera aun cuando pedaleaba horas en bicicleta para ir a la escuela, cuando se enfermó y no le compraste sus medicinas, cuando se levantaba de madrugada e iba con sus ropas rasgadas en épocas de frío, y se pasaba el año con una sola libreta para todas sus materias; o a qué a veces, cuando te mandaban llamar a su escuela, no podías ir porque no tenías dinero, o no tenías donde dejar a sus hermanitos o no te dio permiso el "patrón" o a la "patrona".

Imagina que en tu casa no hay televisión, ni tienes celular, pero te avisaron que tu hijo está detenido, que paso “algo” y “que se lo llevaron al ministerio público de Iguala”, dejas todo, pides prestados unos centavos y corres con la policía. Nadie te da razón, vas a la escuela, preguntas a otros padres y todos están igual que tú, tienes hambre, ya entro la noche, y nadie parece saber nada. Después de algunos días te enteras que dicen en los noticieros que ya apareció tu hijo; el corazón te da un vuelco, pero dicen los demás que en una “fosa común”, como no entiendes muy bien el español le preguntas al de al lado - ¿qué es eso?- y te responde que es “donde tiran muertos”. No lo crees, no lo entiendes y corres a preguntar sin soltar la foto con su rostro ¿dónde está tu hijo? ¿A dónde lo llevaron? ¿Quién se lo llevo? Un reportero se para y te pregunta, echas a llorar, le cuentas como era tu hijo y le pides ante una cámara que si te está viendo que regrese, que lo extrañas, y no hay respuesta.

Ya llevas días enteros ahí sentado, y cada vez que llega alguien te acercas a ver si hay noticias, no has podido comer, ni piensas en bañarte, no logras hallar descanso ni de noche, ni de día.

Por momentos te sientas a recordarlo, a llorar desconsoladamente y a preguntarte: ¿por qué? ¿Por qué se lo llevaron si a él solo le gustaba jugar futbol? ¿Por qué si el solo quería ayudar a sus hermanos menores? ¿Por qué si solo buscaba un mejor futuro? porque si solo quería ser maestro?

Tu hijo podría ser Yosivani, el menor de 7 hermanos, que salió de la secundaria con un promedio de 9.8 y estudiaba para maestro porque el dinero no alcanzaba para costear otra carrera; o podría ser el “frijolito” que desinteresadamente dono su sangre a un enfermo que ni conocía; o Jorge que hace unos días cumplió años y hablaste por teléfono con él y le prometiste hacerle su comida favorita, el mismo que te cantaba y tocaba la guitarra mientras hacías tortillas.

Imagina a tu hijo caminando lleno de miedo por un camino obscuro, empedrado y solitario y a punto de pistola; imagina que lo hincan y lo hacen a cavar su propia tumba, mientras oye como van matando a sus demás compañeros, sabe que él puede ser el siguiente. Le rompen los huesos, lo rocían con algo que él no sabe que es… y le prenden fuego.

Queman sus sueños. Tus sueños. A tu amado e inocente hijo. Luego lo cubren con ramas y tierra y lo abandonan.

¿Pero sabes qué? afortunadamente esta historia no es la tuya. ¡No eres tú ni es tu hijo! Hoy no te toco a ti, hoy lloran en casa del vecino, pero eso no debería significar que permanezcas impávido, apático, insensible. Las injusticias llegan por todos lados y cuando menos lo esperas te ves envuelto en una de ellas, y será entonces cuando desearas que tu voz gastada tenga eco en los demás que tienen mejor suerte que tú.

Tus condolencias, mis condolecías y los “perdone usted” de la clase política que encubro a los asesinos no sirven de nada, inclusive la propia aplicación de la justicia de poco puede servir cuando se trata de sanar dolores como este, pero al exigirla al menos nos daría la tranquilidad de saber que nos unimos como pueblo, y que sus muertes no fueron del todo en vano.

Tania Cantarell

sábado, 11 de octubre de 2014

Mexicanos en la ciudad de New York: Entre rabia, llantos y unidad.



El llamado general de desesperacion y apoyo de los familiares de Normalistas desaparecidos en Guerrero , tambien se escucho y toco las conciencias y corazones de nosotros los migrantes mexicanos radicados en la gran Manzana NYC, asi como tambien la de de organizaciones locales estadounidenses grupo internacionalista , freedom socialist party , yo soy 132NY y miembros de otros grupos y colectivos independientes . Esta fue una de las mas significativas y concurridas manifestaciones frente al consulado mexicno en la ciudad de nueva york que se haya protagonizado , pidiendo por la la ivestigacion y presentacion con vida de los normalistas de Ayotzinapa secuestrados por el gobiern de Angel Aguirre en Guerrero .
Entre esta comunidad mexicana que radica en Nueva York tambien hace presencia la guerrerense , y entre uno los manifestantes (que vio la actividad en facebook),se encontraba un padre de uno de los desaparecidos y que al ver la foto de su hijo en una de las pancartas que llebaban los compan’eros , rompio el llanto , senal y signo de que el dolor esta al rojo viovo aqui entre nostros y que no necesitamos ir a mexico para vivirlo, sentirlo , percivirlo. Esa es la indignacion y rabia contra el sistema de un gobierno fallido mexicano un NARCOGOBIERNO que se ha descarado y que usa la violencia y el crimen para intimidar a aquel que levanter la voz , para acallar con terror aquel que se organiza. Las sadicas muestras de terror llegan a su maximo nivel , el dosllamiento de un estudiante activista como ejeplo de lo que le puede pasar a aquel que se rebele a las normas establecidas por este descoyuntado gobierno. El condunte grito frente al consulado mexicano extencion de este NARCOGOBIERNO en Ny “desde nueva york a Ayotzinapa…estamos con ustedes “ “you took them alive we want them back alive “ entre otras consigans llenas de repudio e indignacion .
La participacion de los camaradas que alli hablaron concidian en lo mismo , el rechazo a las aciones de la policia en conjunto con sicarios para perpetrar este crimen y en complicidad con los tres niveles de gobierno , federal ,estatal y municipal.l y el apoyo incondicional a los companeros que sufren alla en guerrero si importer raza , religion o inclinacion politica se identificaron unicamente por el sentimiento de justicia con su gran Corazon y conciencia. Tambien los compass de la campana por la libertad de Nestora Salgado el Freedom Socialist Party mostraron silidaridad y asi mismo participaron con la pancarta de Nestora ya que ella es victim del gobierno repressor de Anggel Aguirre y que a concecunacia a estado encarcelada yap or mas de un an’o bajo acusaciones falasas. Cabe senalar que simpatizantes del EZLN tambien acudieron hacienda eco al llamado de los Zapatistas por medio de un comunicado de solidaridad emitido en la semana y firmado por el subcomandante tacho .
El mundo tiene que saber lo que esta pasando en mexico y por e so unos compatriotas decidieron al finalizar la protesta ,dirigirse a Times Square icono mundial del mundo capitalista y punto clave para mandar un mensaje . Alli tambien se hizo eco de los hechos ocurridos en Ayotzinapan cuando turistas curiosos preguntaban What happening?Se respondia con la respuesta siempre es certera y se les informaba de la situacion que atravieza mexico con estos gobiernos y politicos corrompidos y criminales .

Desde este lado y desde abajo hemos entendido y por experiencia que las televisoras regualres TV Azteva,Univision ,Televisa ,Fox, CNN etc. Solo daran a conocer lo que les convien y por ser complices del sistema asi pues para nosotros han dejado de ser el opcion para informar , hemos entendido que nosotros somos hoy por hoy el medio que dice la verdad neta sin sensura , maqullaje sin tapujos , aun que aveces nos enbargue el dolor ,es pore so que invitamos a todo aquel que tenga en su poder una camara fotografica o una computadora para que la use en favor de la causa y mediante ello vierta la verdad de lo que pasa en mexico y use en las redes sociales para ese fin ,solo de esa manera el pueblo de mexico y la comunidad internacional estara verdaderamente informada . hagamos ese periodismo desde abajo en cada Pais , en cada ciudad y Rincon de mexico .
Mexicanos en la ciudad de New York
New york city 9 oct 2014

Iguala, #Ayotzinapa; tormenta política y crisis social en México.

 La cuenta atrás se ha acelerado en México. El descubrimiento de otras cuatro fosas clandestinas en Iguala y las nuevas confesiones de sicarios van despejando las últimas dudas sobre el paradero de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos. Todo está listo para estallar. Solo falta la confirmación oficial de que los cadáveres calcinados y enterrados de mala manera en las afueras de la pequeña ciudad de Guerrero pertenecen a los alumnos de magisterio detenidos por la Policía Municipal la noche del 26 al 27 de septiembre tras una salvaje persecución que acabó con seis muertos y 17 heridos. Pocos dudan de este desenlace, pero mientras llega, el país asiste a una oleada de consternación sin precedentes en el mandato del presidente Enrique Peña Nieto.

A las multitudinarias manifestaciones de los padres y compañeros de los estudiantes, amparadas en una fortísima marea de solidaridad, han seguido las exigencias de organizaciones internacionales, entre ella la propia ONU , para que se resuelva con celeridad el caso. Los nubarrones han adquirido un color político oscuro. Intelectuales y empresarios se han sumado al malestar. Y han apuntado al corazón del problema: la incapacidad de las fuerzas de seguridad de domar la violencia, lentas y torpes a la hora de detener a criminales que se permiten secuestrar y hacer desaparecer estudiantes por decenas.

El Gobierno, consciente del terremoto que se avecina, se ha puesto manos a la obra. El pasado lunes el propio Peña Nieto, en un mensaje televisado, se mostró “indignado” por los hechos y anunció que no dejaría el más mínimo resquicio a la impunidad. Acto seguido, envió a la Gendarmería, la nueva fuerza de choque contra el narco, a tomar el control de Iguala. El mismo camino siguió el director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón, el hombre que capturó a El Chapo Guzmán, el narcotraficante más buscado del planeta. Pero estas medidas no han logrado calmar los ánimos.

El presidente, una figura que en México suele planear por encima de los vendavales cotidianos, ha tenido que insistir otra vez en que los culpables caerán y que nada le torcerá el pulso en su persecución. “Tenemos que ir en profundidad y, paso a paso, llegar hasta los responsables, aquellos que por negligencia o por su actuación permitieron que esto ocurriera y que lamentablemente, de confirmarse, permitieron que perdieran la vida jóvenes estudiantes. Se trata de un hecho verdaderamente inhumano, prácticamente un acto de barbarie, que no puede distinguir a México”, ha declarado Peña Nieto. A sus palabras se han sumado, en rigurosa cadena, las más altas instancias de la seguridad mexicana. Uno tras otro, han intervenido para mostrar el denuedo gubernamental en la resolución del caso.

El volcán, pese a esta movilización oficial, no ha dejado de humear. La onda expansiva generada por la desaparición de los muchachos, de extracción humilde, las imágenes de sus padres destrozados y la cólera de numerosos intelectuales y amplios sectores sociales amenaza con traspasar los diques de contención y alcanzar la fibra más sensible y mimada del Ejecutivo: la economía. Hasta el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, poco dado a tratar sobre cuestiones de seguridad, ha advertido públicamente que cualquier percepción negativa sobre México puede afectar la atracción de capital, el principal empeño de esta Administración.

El escándalo por el secuestro y más que posible asesinato de los normalistas no nace solo, sino que recoge un malestar previo, difuso, pero amplio, del que ya dio aviso la llamada matanza de Tlatlaya. Una operación militar contra el narco, en la que a finales de junio murieron 22 personas. La sangría se presentó a la opinión pública con una inverosímil versión, que sostenía que las muertes habían sido fruto de un enfrentamiento a tiros. El relato fue avalado, pese a sus innumerables contradicciones, por la escala completa de autoridades encargadas de la investigación oficial. Toda esta defensa saltó por los ares cuando, gracias al testimonio de una superviviente, se descubrió que los militares habían matado a sangre fría a 21 de los supuestos narcos. Este brutal episodio de la guerra sucia, aunque fue sancionado con una fulminante reacción presidencial, que condujo al encarcelamiento de los militares implicados, abundó en la erosión que sufren los responsables de la seguridad. A esta desconfianza se ha añadido la raquítica reacción política en el propio estado de Guerrero, gobernado por Ángel Aguirre, un dinosaurio de modos caciquiles durante cuyo mandato el territorio ha caído bajo el imperio del narco, convirtiéndose en el más violento de México. Su resistencia a abandonar el cargo ha aumentado la tensión, enlodado a su propio partido, el PRD (izquierda), y catapultado la sensación de que nada ha cambiado.

En esta olla a presión, las investigaciones avanzan con exasperante lentitud. De momento, la procuraduría ha detenido bajo la acusación de homicidio a 34 personas, entre policías municipales y sicarios (indistinguibles en muchos casos). Pero ninguno de los arrestados dejan de ser más que peones de un juego mayor y oscuro. Los autores intelectuales siguen libres. Tanto el alcalde de Iguala como el jefe de la Policía Municipal están en paradero desconocido. En el caso del regidor, cuyos vínculos familiares con el narcotráfico emergen día a día con más claridad, se ha descubierto, para mayor escándalo, que goza de un blindaje judicial, concedido por un magistrado federal a los dos días de los hechos. Esta salvaguarda reafirma su aforamiento e impide detenerle hasta nueva orden. Tampoco ha caído ningún cabecilla del sanguinario cartel de los Guerreros Unidos, la organización que controla Iguala y cuyos sicarios, en connivencia con la Policía Municipal, dieron muerte, según las confesiones de dos detenidos, a los estudiantes, que simplemente se habían apoderado de tres autobuses y reventado un acto de la esposa del alcalde. Una demostración de poder enloquecida y criminal que aún no ha sido sancionada. La cuenta atrás no ha terminado.
 
De: El País.

viernes, 10 de octubre de 2014

Esta interminable fosa común en la que se ha convertido México.


Nunca vi nada así, se le escucha decir al nervioso policía apostado en la punta del monte, el rifle atento. A unos pasos la tierra cortada; hay seis hoyos bien trazados, son seis fosas* que escondían los fragmentos de 23 cuerpos calcinados. Bajo la arena retirada a golpes de pala se logran ver troncos de árboles chamuscados, ramas marchitas manoseadas por el fuego. Un pedazo de pantalón de mezclilla. Banderines rojos que marcan el terreno y una cinta amarilla desmayada con el rótulo “Escena del crimen”.

“¿Te imaginas todo lo que pensaron mientras llegaban acá?”, suelta una fotógrafa jovencita, la mirada de tristeza. El silencio que se impone.

La identidad de esos cuerpos no está confirmada, pero nadie puede espantar de la mente el testimonio de los dos detenidos que declararon a la Procuraduría General de Justicia de Guerrero que ahí asesinaron y enterraron a 17 de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos; los que fueron arrestados por policías municipales y entregados a sicarios de la narcomafia local Guerreros Unidos.

El pesado silencio queda ahogado por un zumbido: es el concierto de las moscas.

Un reportero local lanza como telegrama los que imagina fueron últimos momentos de los condenados a muerte: “Los obligaron a subir caminando. Los ejecutaron. Pusieron una cama de troncos. Los quemaron. Ahí mismo los enterraron. A ellos mismos les hicieron cavar sus tumbas”.

La fragancia de la muerte impregna el monte. Ese olor cada vez más frecuente en esta interminable fosa común en la que se ha convertido México. El mismo lodo podrido, con mezcla de masa orgánica, que se pisa en Tijuana, en los terrenos regados con ácidos con los que los cadáveres son disueltos. El mismo olor que despiden las fosas donde quisieron ser reducidos a nada los migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas. El mismo que se hace presente, cada vez con más frecuencia, en episodios que por comunes pasan desapercibidos para la prensa.

Es un olor dulzón y rancio que hace nido en las fosas nasales, asfixia la garganta, se atenaza en el cerebro. No se quita por más que te bañes o recurras a los perfumes. Es un recordatorio que deja el sufrimiento de un ser humano que se niega a ser desaparecido, enterrado a escondidas martirizado.

Una mariposa negra y amarilla aletea al borde del corte de la tierra. Avanza y retrocede. Testigo de primera fila. Centímetros abajo agua de lluvia que al contacto con la tierra se convirtió en un caldo pútrido, un charco estancado, con nata en la superficie que impide cualquier reflejo.

Para subir a las fosas de Iguala hay que salir de esta ciudad –la tercera más importante de Guerrero– y dirigirse a la periferia, donde la ciudad se convierte en campo. Hay que guiarse por un cerro con pelo verde, andar por calles sin pavimento, preguntar por Jardín Pueblo Viejo, luego por la vereda a La Parota.

Derecho por la vereda formada por piedras hay que seguir el camino marcado por las pisadas pioneras. Es un sendero paralelo a un maizal del que se va perdiendo la perspectiva porque a lo largo se extiende una bóveda de ramas y arbustos que hacen pensar en la entrada a una selva.

No hay pérdida si se sigue la vía marcada por los cubrebocas azules colgados de los matorrales, tirados en el piso, aventados en la cuneta, como en una urgencia de quienes querían desprenderse pronto de la peste. Para más referencias se pueden buscar las marcas que dejó en algunos arbustos el enviado de una televisora deseando que nadie se perdiera.

Impresas en el lodo del suelo se notan huellas de distintos tamaños, de botas, de tenis, de huaraches. Son las huellas de la gente que ha subido a ese cerro. Me pregunto si alguna de ellas será de los asesinados, si sabrían que ese iba a ser su destino, que ese es monte sería su cementerio. Pocas, casi ninguna huella van en sentido contrario. Claro, ellos no bajaron. Ellos se quedaron arriba.

Caminar. Subir. El único ruido es el de la propia respiración y la orquesta de insectos. Hasta que se llega al lugar marcado por las moscas, el inconfundible sitio de la muerte. El lugar que condensa el horror de la narcopolítica mexicana. La presentida confirmación de la identidad que nadie desea. ¿Asesinaron aquí a los estudiantes normalistas rapados durante la novatada que les hicieron en su escuela que ni siquiera habían cumplido los 20 años? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quiénes? ¿Por qué así?

Sólo queda lanzar en silencio un rezo en este espacio de muerte y pedir que (sea quien sea) quien murió aquí encuentre la paz, que sus restos regresen a su casa.

A unos metros del área marcada, en un claro aplanado se ven un montículo formado por ropa, basura, plásticos, cobijas. Es fácil pensar que esa era una guarida de los dueños de estos caminos prohibidos. Donde descansaban porque las masacres implican trabajo.

El camino de regreso a la ciudad lo marca el botadero de bolsas de basura de plástico rojo con signos que indican toxicidad. Y más cubrebocas, decenas de ellas, guantes de látex, botas de plástico, empaques de geles o desinfectantes tiradas a lo largo del camino, como si quienes participaron en las exhumaciones hubieran querido quitarse de encima el horror aferrado en la piel. Como si quisieran dejar atrás la pesadilla.

Un reportero local dice que este horror no es peor que el de las fosas de los 18 turistas michoacanos enterrados en una huerta de coco en Acapulco y exhumados un mes después de sus asesinatos. Su error fue haber viajado juntos a bordo de un autobús que llevaba placas del lugar equivocado, de su estado natal que engendró también un cártel rival a los de Guerrero.

Estos duelen distinto porque las declaraciones apuntan a que aquí quedaron puros estudiantes, los mejores de sus pueblos, los que se inscribieron a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa porque desafiaron su destino y quisieron ser alguien.

Iguala es tierra fértil para la siembra cadáveres.

Según el Departamento Municipal de Panteones, 76 personas no identificadas han sido enviadas a fosa común del cementerio durante la administración interrumpida del alcalde perredista prófugo José Luis Abarca (quien gobernó dos años).

Los cuerpos de desconocidos provienen de diferentes hallazgos.

En mayo de 2013, en San Miguelito, parte trasera del Cerro de La Parota, fueron desenterradas 33 osamentas. Hace cuatro meses, de camino al municipio vecino de Taxco, en Mezcaltepec, se descubrieron 17 cuerpos (el sexenio pasado encontraron a 55 adentro de un pozo). Ahora la tierra engendró cadáveres en La Parota, ese cementerio clandestino que algunos funcionarios locales dicen que era usado desde hace más de un año para eliminar seres humanos.

Esto ocurre en Iguala, la cuna de la bandera nacional. La ciudad que se ufana de tener el lienzo tricolor más grande del país enarbolada desde uno de sus cerros. Por toda la ciudad se ven bardas ilustradas con episodios de la Independencia que se comenzó a esbozar aquí hace 200 años, aunque al día de hoy la gente vive como esclava, sometida por el crimen organizado que de día impone su ley y en las noches su toque de queda.

Antes de subir a La Parota un reportero local que acudió a la despedida de los policías municipales enviados voluntariamente-a la fuerza a reeducarse en una academia de policía en Tlaxcala me mostró una fotografía que lleva en su celular: tirados sobre el piso se encuentran seis cuerpos inflados, brillosos, tapizados por arena café.

El reportero aseguraba que corresponden a los cuerpos recuperados de esa fosa, que son la prueba de que los exhumados no son los de los normalistas. “No son los estudiantes –afirmaba mientras agrandaba con sus dedos la fotografía en su celular–, estos cuerpos son de adultos, no son de jóvenes. Este cinturón de cuero no es del que usan gente como los normalistas”.

Yo veo bultos inertes. No sé distinguirles la humanidad, salvo por la silueta. No sé qué cinturones usan los estudiantes más pobres de México, los que buscan superarse estudiando la carrera de maestro en una escuela normal.

Más tarde un forense que participó en las exhumaciones corregirá la información sobre esa foto de los cadáveres inflados que se publica en un diario de nota roja.

Asegura que las personas enterradas en La Parota podrían haber sido asesinadas ocho días antes. Los restos recuperados no estaban completos. Estaban podridos. Quemados. Fragmentados.

“Quién hizo esto trató de no dejar huella, fue como una cremación. Sabía. Trataba de borrar rastros”, explicaría el especialista bajo la condición del anonimato.

Según se rumora, la noche que cavaron su propia tumba en La Parota, después de que fueron asesinados una lluvia impidió que esos cadáveres rociados con diesel y prendidos con lumbre quedaran reducidos a cenizas. Como si la naturaleza se hubiera resistido a destruir la evidencia. Como si ella también esperara a que en México algún día se haga justicia.

*Se veían seis fosas. Un día después se supo que en la sexta no se encontraron restos humanos.

lunes, 6 de octubre de 2014

Carta desde el penal, de Nestora Salgado a los compas de #Ayotzinapa.

 
 Mensaje a compañeros de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero

Nestora Salgado, CRAC.PC

Jueves, 2 de octubre 2014

Desde el penal de de máxima seguridad en Tepic, Nayarit

Qué tal compañeros, estoy aquí, desde esta prisión, soy Nestora Salgado García.

Mandándoles un saludo muy cordial y, me uno aunque sea con el corazón y el pensamiento a ustedes compañeros de Ayotzinapa por todo lo que paso, pero les quiero pedir que no se desanimen y que al contrario se unan más porque debemos estar unidos en los tiempos difíciles siempre, o sea, muchas veces nos unimos en los tiempos difíciles, pero debemos estar unidos siempre por favor. Por eso es importante compañeros que siempre estemos en constante comunicación por que un día es por unos y al otro día es por otros.

Sabemos perfectamente que el gobierno de Guerrero es muy represor, es un abusivo, en la autoridad la verdad abusan de su poder, el gobernador y todo el gobierno están abusando. Y la prueba bien clara soy yo que han estado abusando aquí conmigo, han abusando lo máximo, lo que más pueden conmigo, hasta para darme aquí un maltrato, yo lo he denunciado, que el gobernador está empeñado en tenerme aquí sabiendo él que soy inocente, y violando la constitución, artículos de la constitución.

Yo no hice las leyes, la ley 701 no la hice yo, más sin embargo no la han respetado, cosa que no hice. Nosotros solamente nos avalamos por la ley, más aparte por el artículo 2 constitucional, pero le voy a pedir a todo el pueblo de Guerrero, jóvenes por favor es la lucha ahora, debemos de alzar nuestra voz ahora, nos deben de escuchar ahorita, porque si no es ahora no es nunca.

Èchenle ganas muchachos, sigan estudiando, síganse preparando porque sabemos perfectamente que al gobierno le convenimos que seamos unos ignorantes, que seamos unos retrasados, por eso ellos avalan y protegen a los delincuentes, por eso protegen a los vendedores de drogas ¿por qué? Porque quieren a los muchachos tontos, siempre los quieren bobos ahí durmiendo, drogados. No muchachos, pónganse las pilas, vamos a demostrar que nosotros somos inteligentes y que nosotros podemos.

Por favor muchachos estudien, vamos a luchar y vamos a defender a nuestro estado, no lo vamos a dejar, no lo vamos a dejar en manos de buitres como es esta gente que esta apoderado, que ahorita tiene el poder y que ha hecho de nosotros lo que ha querido, qué ha habido asesinatos. Mírenme a mí fabricándome unos delitos que ellos saben perfectamente que no es verdad. Ellos tienen un testigo que dice que fui secuestradora, sin embargo no aceptan mis testigos que son miles, que yo no fui ninguna secuestradora, ninguna delincuente. ¿Por qué no aceptan mis testigos? Un pueblo completo es testigo de que yo no soy una delincuente y que ha luchado por mí y más sin embargo al gobernador no le interesa esto, al gobernador no le interesa lo que el pueblo dice, simplemente se aferra a que yo soy una delincuente y eso es mentira, y ese es el abuso de poder compañeros. Ese es el abuso de autoridad, porque han abusado, gente corrupta. Jueces que ni siquiera han contestado a los papeles que ha metido mi abogado, ni siquiera me han contestado nada, no me han dado resoluciones, simplemente se han callado, ¿por qué? Porque todos están mezclados en lo mismo, porque todos son iguales de corruptos, porque yo no debería de estar aquí, yo ya debería de estar afuera, más sin embargo por su poder aquí me tienen.

Pero compañeros un abrazo y estoy con ustedes en oración, estoy con ustedes en oración y por favor al pueblo entero le pido únanse a los muchachos de Ayotzinapan. No los dejen solos en estos momentos, que hagan los que quieren hacer con ellos por favor, ellos siempre han sido pacíficos nunca han metido armas, nunca han metido armas como para que los maten así y los desaparezcan ¡no se vale!

Pero bueno compañeros, estoy con ustedes y siempre voy a estar con ustedes en mi pensamiento. Quisiera estar con ustedes allá para esta lucha, para ir al frente de esta lucha y defendernos compañeros todos juntos pero bueno, con mis oraciones los ayudo yo desde aquí y estoy siempre con ustedes y ya saben. me detuvieron, el día que me detuvieron era porque yol iba en ayuda de los compañeros de Tlatauquitepec, pero bueno compañeros esa era la suerte y lo que tenía el gobierno preparado para mí, pero aquí estoy con ustedes y por favor no se achicopalen, no se asusten. La lucha es esta y vamos para adelante.

Compañeros del Politécnico, un saludo desde aquí de Nestora Salgado. Por favor muchísimas gracias por el apoyo que les han dado a los compañeros de Ayotzinapan. Les mando un saludo, a lo mejor saben de mí, pero bueno, aquí estoy, algún día a lo mejor estaremos en alguna lucha junta.

Muchísimas gracias por este apoyo y sigan apoyándolos, no los dejen solos. Y para darles ánimos, que sigan preparándose, que sigan estudiando. Y bueno compañeros muchísimas gracias, que dios los bendiga desde aquí de donde estoy un abrazo muy fuerte.
Nestora Salgado García, presa política. Miembro de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria.